28/11/09

Semana sabática

Bueno gente, como les conté, el fin de semana pasado me fui a La Paloma por varios días después de terminar las clases. La verdad es que fue exactamente el retiro espiritual que necesitaba para calmarme. Es que no sé qué me pasa, pero sin importar lo racional, ordenado o controlador que soy, en época de parciales, la vida se me desacomoda. Y cuando digo la vida es la vida, todo.
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Empiezo a planificar las horas del día para poder cumplir con todo, y eso me hace tener que dedicarle tiempo a pensar qué horario conviene más para cada cosa, en contraposición a qué recorrido me viene mejor para no tener que transportarme demasiado de un lugar a otro, en contraposición a qué realmente es importante hacer y qué puede seguir pendiente un día más. Entonces empiezo a perder el sueño, y doy vueltas en la cama hasta que son las tres de la mañana y sigo sin dormir, y al otro día tengo que estar temprano en pie si no me quiero atrasar con nada. Entonces empiezo a tomar pastillas para dormir, y tengo que convencer a mi madre de que me las consiga (ella es médica)... y así le trato de explicar: «mamá, es por pocos días, hasta que terminen las clases... no me voy a volver adicto a las pastillas de dormir, por favor... después que se terminan las clases regularizo el sueño porque no me tengo que levantar temprano...» y las consigo, tomo una cada noche antes de acostarme. También empiezo a comer mal (y esta es la parte irracional), porque a veces uno siente que el sanguchito de jamón y queso tiene sabor a nada, y uno quiere pizza, la más grande y la más rica, y me importa tres pepinos la dieta ¡porque no quiero llegar bien al verano, quiero pizza! ¿Alguna vez se sintieron así?
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Bueno, el tema es que terminaron las clases y yo tuve la calma que tanto había deseado. Esos días en La Paloma llovió mucho. Es más, llegué una noche de tormenta eléctrica y me mojé un poco en el camino a la casa, pero no me importaba (además había llevado mi mochila impermeable, jaja). Pero las pocas veces que salió el sol valieron la pena. Una noche fui a la playa del faro a sacar fotos. La verdad es que no había nadie en el balneario... nadie más que yo esa noche en la playa. Y en esos momentos, parado frente a la inmensidad y perfección de la naturaleza, es que uno realmente relativiza sus problemas, se da cuenta de lo pequeño que es uno en el mundo y de lo irrelevante que es todo lo que nos suele preocupar en el día a día. No me digan que nunca se sintieron así.

24/11/09

Volví + Premio Alma Con Arte

Lectores, estuve ausente un tiempo récord. La verdad es que ya no sé cómo volver a empezar, porque tuve en mente muchos temas de los que tratar y ciertamente tengo muchas cosas nuevas que contarles; pero no quiero entreverar todo, así que este post lo voy a dedicar básicamente a decir "volví", y a aceptar un premio que me mandó Lucho desde México (ya vendrá el agradecimiento más adelante). Primero lo primero.
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Siento que de alguna forma les debo rendir cuentas, porque pasé ausente durante un par de semanas y no sólo no actualicé mi blog sino que dejé de leer los de ustedes. Así que acá va: los resultados de los parciales fueron variados, como era esperable. Esperable porque valdrá la pena recordar que cuando uno intenta abarcar todo, siempre termina haciendo algo mal... porque todo no se puede. Y bueno, las fechas estaban demasiado juntas y, naturalmente, me fue muy bien en algunos y no tan bien en otros... y muy mal en uno. Pero bueno, como dije, es esperable cuando uno se ve forzado a abarcar prácticamente todo lo que puede. Supongo que lo importante es que el resultado general fue favorable, y haciendo cuentas se promedia un buen semestre. Al terminar las clases, me fui a La Paloma a descansar el fin de semana, como se los dejé escrito acá, pero ese es el tema del próximo post, así que vamos al segundo punto.
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Mi otra tarea pendiente, como les comentaba al principio, era aceptar un premio que le debo agradecer a Lucho. Pero no puedo aceptarlo así nomás. Hay que decir algunas palabras. Según la consigna, hay que contestar nueve preguntas y pasarle el premio a algunos blogs. Así que acá vamos (creo que con esto me reivindico totalmente, jaja):
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¿En qué animal me reencarnaría? En un caballo, absolutamente. Admiro el sentido de la libertad que tienen y cómo representan el equilibrio entre lealtad e independencia. Son un animal fuerte e inteligente a la vez. Tienen gracia y orgullo. Supongo que por eso me gustan.
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No podría sobrevivir sin... La música. En La Paloma me tuve que bancar dos días de lluvia para que cada tanto saliera el sol, y me dí vuelta el playlist del celu varias veces. Me aburrí esperando que dejara de llover... pero sin la música definitivamente me hubiera cortado las venas.
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Lo que más aprecio de una persona La honestidad, hablar de frente, arrancar la curita.
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Suelo vestir de color Hmm depende la estación, soy bastante variado, pero el azul nunca falta. Sólo en invierno encajo el all-black. En las demás estaciones siempre tengo algo azul.
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Tres palabras que me definan Directo, decidido, emprendedor.
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Un lugar al que viajaría New York.
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Mi frase favorita Tengo varias, pero para hacerle honor a la persona que me entregó este premio (que citó a Oscar Wilde), vamos con mi preferida del mismo autor: "Education is an admirable thing, but it is well to remember from time to time that nothing that is worth knowing can be taught". La tengo anotada en la tapa de mi agenda para no preocuparme demasiado cuando los parciales empiezan a ir mal.
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Algo que quiero hacer Cumplir con "El Plan Malvado". Esto no cambia. La misma repuesta cada vez que me lo preguntan. Y la risa malvada.
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De mayor quiero ser No quiero ser mayor. Nunca. Jamás. [Lectores: disculpen, estoy en la crisis de los 20].
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Ahora bien, supuestamente hay que pasarle el premio a nuestros blogs preferidos según sean de juventud o de sabiduría. Antes de pasarle el premio a nadie, convengamos en que los dos componentes están muy presentes en los blogs que leo (de otra forma, no me llamarían la atención), pero los nominé según lo que consideré que predominaba, o el motivo por el cual los leo. Acá van los premiados:
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Blogs de Juventud: Rod [Rod], Juli [Life Is A Bitch], Marc [Marc], Go!nza [From Buenos Aires] and Yorens Malafama [Yorens].
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Blogs de Sabiduría: Alice [Alicia's Own], Archi [Mundos-Trota] y Gabriela Onetto [El Libro de los Pedacitos Mágicos].
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Felicitaciones. Los extrañé. Estamos al tanto.

27/10/09

Nadie me conoce (segunda parte)

Para los que no lo sabían, el pasado domingo no sólo los uruguayos votamos a nuestro próximo Presidente de la República (que quedó para segunda vuelta en noviembre): también votamos para la anulación de una parte de la Ley de Caducidad. Por lo que tengo entendido, la ley procura pasar por alto los crímenes cometidos por los militares durante la época de la dictadura en este país. La mencionada ley viene de larga data, tanto así que yo ni siquiera era nacido cuando todo esto ocurrió; no pertenezco a ese momento histórico. En concreto, había que votar por SÍ o por NO para la anulación de la ley. Y aunque en lo personal no preferí ninguna de las dos opciones, sí tengo una opinión al respecto que quiero compartir con ustedes.
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Aunque ya saben que afortunadamente no me tocó vivir la época de la dictadura en Uruguay, con los pocos años que tengo ya he vivido lo suficiente como para escuchar cientos de relatos sobre esta historia, a favor de los militares y a favor de los tupamaros. Quizás el eclecticismo que me caracteriza sea propio de una generación que vino después que se calmaron las aguas, como la mía; pero la opinión que he venido a formar de todo esto es que ambos grupos estuvieron mal, hubo crímenes (secuestros, asesinatos) de los dos lados y en realidad ninguno de ellos puede lavarse las manos de lo que han hecho. Esto es históricamente innegable. Y no voy a volver a comentar lo hipócrita que es el simple hecho de que, ante tal evidencia, uno de los presidenciables en estas elecciones nacionales pertenezca al grupo de los tupamaros, porque ya me expresé sobre esto en la primera parte de este post (click acá para leer).
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Lo que quiero decir hoy, a favor de la justicia y del derecho de elección que tienen quienes estuvieron involucrados en esta historia, es que considero inaceptable que mi generación deba cargar con la decisión de anular o no la Ley de Caducidad. Por el simple hecho de que no lo vivimos y nunca vamos a entender la verdadera profundidad de los conceptos que encierra, porque no tenemos nada que ver con eso. En pocas palabras, no tenemos por qué asumir las cagadas que hicieron los que vinieron antes que nosotros. Y decir esto no es mirar para el costado. En todo caso, es mirar para adelante. La sociedad, como cada una de las personas que la compone, tiene heridas. Y como heridas que son, es obvio que arden. Pero como heridas que son, cuanto más se las revuelva, más van a tardar en cerrar. No voy a dejar que lo que pasó antes contamine a mi generación, no quiero esa enfermedad social.
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El tema es demasiado complicado y créanme que lo pensé antes de votar, pero terminé anulando (es decir, no votando ni por ni por no), por todas las razones que acabo de escribir. Después de todo, no decidir es tomar una decisión. Hay quienes dicen que anular el voto ayuda a la opción más preferida; hay quienes dicen que el voto anulado no incide en los resultados, y que eso es algo matemáticamente demostrable. En fin, mi voto fue sólo uno en cientos de miles y el tema es que la anulación de la ley no se aprobó. Quiero tomar eso como un indicador de que la sociedad uruguaya eligió levantar la cabeza y seguir adelante, como lo ha hecho inumerables veces en nuestra corta historia, con sus problemas, sus heridas y aún con la sensación de dolor que todavía quema a muchos. Eso no es algo menor. Eso demuestra mucho más valor que el que se requiere para llorar el pasado.

22/10/09

Mis hermanos menores

En este post les quiero presentar a algunos amigos que están por atrás de Montevideo Blogger. Todos tienen entre quince y diecisiete años. Caroline y Michael son hermanos entre sí. Y Eugenia... bueno, ella sí es mi hermana de verdad; o sea que somos un grupo formado por dos pares de hermanos, y todos nos conocimos en Rivera, cuando yo todavía vivía allá. Aunque demoramos un par de años en pasar de encuentros esporádicos en cumpleaños de quince o reuniones familiares a hacer viajes juntos (el primero de ellos fue a las Cataratas del Iguazú) u organizar pijama parties en mi apartamento. Sí, pueden pensar que estoy un poco grande para hacer un pijama party en mi apartamento, pero sólo si lo ven desde una perspectiva ortodoxa. Como lo veo yo, no es casual el hecho de que siempre tiendo a relacionarme mucho mejor con la gente más joven; es más, me parece algo totalmente natural si me pongo a recordar mi historia personal.
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No voy a volver a explicar lo que ya he contado ni quiero profundizar ahora en esa historia, pero el hecho es que hasta los diecisiete años pasé mi vida encerrado en mí mismo. Más o menos cuando ya estaba en el último año del liceo empezaron a dispararse despertadores que me movieron el suelo. Uno de ellos fue la Srta. A, y esa es una historia que ya todos conocen. El tema es que un día me desperté y pensé «mierda, no tuve adolescencia... ¿qué voy a hacer con mi vida? ¿cómo voy a recuperar todo el tiempo perdido?». Por encima estaba volviendo a Montevideo, empezando la Universidad y toda mi vida cambió. Pasé de estar en una pesadilla a tener todo lo que había soñado en un instante, y al principio no supe qué hacer con eso. Por supuesto, quise aprovechar la situación para recuperar el tiempo perdido y aprender en un año lo que no había aprendido en todo el liceo. Tratando de hacerlo, dí con las personas equivocadas, hice amigos por las razones equivodadas y cometí muchos errores. Pronto, esos errores empezaron a hacerse evidentes y sin querer, terminé sintiéndome solo, tan solo como me sentía antes de haberme despertado.
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Cuando me di cuenta de los errores que había cometido supe que fueron para aprender que la vida es un viaje y, como tal, no se puede llegar al punto C sin haber pasado antes por A y B. Me di cuenta de que, tratando de tomar atajos, sólo estaba perdiendo más tiempo en lugar de recuperar el que ya había perdido. Supongo que es como el dicho: "no hay atajos que sirvan para los lugares que valen la pena". Ahora estoy en una etapa de mi vida en la que me tomo el tiempo para aprender y dedicarme a vivir al experiencia de muchas cosas que antes no conocía. Cosas simples, estúpidas, como subirme por primera vez a una montaña rusa, sobrevolar Montevideo en una avioneta, u organizar un pijama party en mi apartamento.
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Por algún motivo que desconozco, la vida me trajo a un punto en el que prácticamente no conozco a gente de mi edad: son todos varios años más chicos o varios años más grandes. Y puedo decir que en ambos sentidos tengo muy buenos amigos, pero la verdad es que siempre me divierto más con mis hermanos menores. Es que todavía viven con ese estado de joda permanente que a mí me gusta, esa chispa que yo también comparto. Porque, si aún no lo notaron, no soy una persona seria. La gente tiende a complicarse cuando crece: empiezan a llenarse de problemas, empiezan a marginar la diversión, se olvidan pronto de sus sueños. Yo siempre tuve muy claro que jamás voy a dejar que eso me pase. Y eso mismo es lo que suelo buscar en las demás personas: que mentalmente nunca envejezcan. Y por favor, no confundan "envejecer" con "madurar", porque no es lo mismo. Caro, Michael y Euge son tres personas que sé que no van a envejecer.
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Dicen los expertos en inteligencia social que uno elige a los amigos con el subconsciente, y que los elige mucho antes de darse cuenta de esa decisión a nivel racional. Si tuviera que explicar esto, supongo que volvería al principio: los considero mis hermanos menores. Y eso implica que también me considero, de alguna forma, el hermano mayor. Quizás porque esa fue la figura que más necesité durante mi vida, y que nunca tuve: alguien que me aconsejara, alguien que me dijera "probá esto", o "no hagas aquello", alguien que me abriese los ojos a tiempo, que me dejara tropezar pero no caer, que entendiera mis ambiciones y me enseñara cómo realizarlas. Siento que siempre estuve solo a la hora de equivocarme y que, cuando me caí, no tuve nadie que me protegiera de las patadas del mundo. Y creo que es por eso que de cierta forma me gusta ser como el hermano mayor de ellos.
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Este post es una versión acortada y resumida de una parte de mi novela autobiográfica "Rompecorazones". Esto, de hecho, constituye el tercer adelanto oficial que les estoy dando a través de Montevideo Blogger.
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Caro y Euge fueron personalidades del mes de Montevideo Blogger en 2008 y 2009. Para ver sus respectivos posts, click acá y acá.
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Post dedicado a Michael Lyford-Pike en su cumpleaños 16, el próximo 26/10/2009.

18/10/09

Pausas

Cuando era chico no me gustaban los domingos; los odiaba. Pero desde que vivo solo los siento de otra manera: ya no me molestan, ya no me aburro. Supongo que aprendí a aprovecharlos, aunque sea en cosas aparentemente inútiles que no sirven para más que entretenerte un rato, levantarte el ánimo o hacerte pensar sobre la vida. Cosas como leer un excelente libro de filosofía con tapa de cuentos para niños [Los Cuentos de Beedle el Bardo, de J.K. Rowling, por supuesto], o ejercitar la salud emocional escuchando mis CD's preferidos, o tratar de escribir las ideas de la novela que tuve en mente durante toda la semana. También cabe, si tengo ganas, mirar alguna película vieja. Considero que los domingos son días esctrictamente personales. No suelo tener contacto con amigos ni gente de la facultad. Si veo a alguien, es de la familia. Y creo que es muy importante tener esta pausa. No soy de las personas que separan trabajo entre semana y ocio los fines de semana, para nada. Es más, todos los días tengo que tener ocio porque sino no puedo seguir. El horario del gimnasio es intocable, lo mismo cuando salgo a correr a la rambla; y más de una vez decidí arbitrariamente faltar a la Universidad con tal de quedarme unas horas más con algún amigo, paseando por el Parque Rodó o poniéndome al día con la familia (a recordar: lo más importante de la vida no se aprende en un salón de clases). Pero claro, ninguna de las pausas que podemos hacer entre semana duran veinticuatro horas; de ahí la importancia de los domingos. Supongo que soy hedonista en un sentido clásico, y por eso digo esto. Pero simplemente me da lástima la gente que suprime los placeres de la vida o los margina a pequeñas cuotas semanales como si fueran alguna especie de privilegio que hay que ganarse con sudor. Para mí, hacer eso implica que uno vive para la rutina y que cumple con las horas de trabajo sólo para llegar a las horas de juego. Y me parece estúpido. No quiero ofender sensibilidades, pero a la gente que tiene una perspectiva así de la vida le faltan objetivos. En fin, no me quiero ir de tema, pero ¿qué mejor oportunidad que la pausa de los domingos para revisar qué tan cerca estamos de lo que queremos tener? Supongo que antes no me gustaban los domingos porque me forzaban a ver algo que no me gustaba. Ahora ya no.

13/10/09

100 Posts

Hoy vengo sólo para festejar este número que parece algo superficial pero puede decir mucho sobre la historia de este blog. Sí, por supuesto, esto casi me tomó por sorpresa. Unos cuatro posts atrás pensé «no puedo creer que ya me estoy acercando al cien»... y acá estamos. Parece que empecé ayer con Montevideo Blogger pero, si me detengo a pensarlo, ha pasado tiempo. Ya tiene más de un año y medio, acercándose a cumplir dos en enero. Tenía diecisiete, casi dieciocho años cuando lo empecé; ahora tengo diecinueve y sin querer me acerco a los veinte. Más aún veo el contraste si me pongo a pensar en qué situación empecé el blog y en qué situación me encuentro ahora: no podrían ser mundos más distintos. En el primer post me estaba por ir de vacaciones a La Paloma, estaba a semanas de volver a Montevideo, todavía no sabía si iba poder entrar a la Universidad. Las fotos eran sacadas con un celular. Empecé a escribir con un estado de cero comentarios permanente por varios meses hasta que de a poco empezaron a llegar ustedes, los lectores. Algunos de esos primeros aventureros siguen hasta hoy; otros han cambiado, como el propio blog. Desde ahí hasta haber sido nominado para un premio a los mejores sitios web, en el post 98, los cambios trajeron a Montevideo Blogger a un mundo completamente distinto. No obstante, es idéntico en sus orígenes. La consigna sigue siendo la misma. La inspiración, también.
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Siempre tuve claro que quería tener Montevideo Blogger hasta la muerte y mantenerlo a cualquier costo, en cualquier circunstancia, incluso viviendo en otro lugar del mundo. Esa es mi meta. Pero claro, nueve de cada diez proyectos se quedan guardados en un cajón sin siquiera llegar al punto de partida. A su vez, nueve de cada diez proyectos que empiezan, fracasan antes de cumplir un año. Hay algo importante que sacó este blog adelante. Quiero tomar este número como indicador de que Montevideo Blogger pasó la prueba de fuego, y que está acá para quedarse. La meta empezó a cumplirse.
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GRACIAS: a todos los colaboradores del blog, directos e indirectos; a los lectores de todas las épocas; a la ciudad de Montevideo, mi fuente inagotable de inspiración.

08/10/09

Un ganador sin premio

Los que me siguen por facebook habrán visto el mensaje: "Bueno gente, no gané, pero tengo el dato de que quedé seleccionado entre más de 2300 propuestas" y eso, mis queridos lectores, me hace sentir como si hubiera ganado.
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Ayer por la noche fue la entrega de los premios pericom.uy para los cuales, les conté, estaba nominado en la categoría sitios personales y/o weblogs. Llegué acompañado por Dr. Evil [el nombre de Juan Manuel Martínez, personalidad del mes 2008, click acá para ver su post] y entramos en el gran auditorio de la Torre de las Telecomunicaciones. Sólo sabía que me habían nominado, pero no tenía idea de quiénes eran mis competidores ni de cuántos candidatos habíamos seleccionado del total de inscripciones al concurso. Pues resulta que hubo más de 2300 inscripciones al concurso Mejor Sitio Web, y me seleccionaron entre todos esos para competir en la categoría mencionada. No llegué a conocer al jurado de ANTEL pero, si están leyendo, muchas gracias. Siguiendo con el relato de la noche, cuando llegó el momento de mi categoría anunciaron al ganador, que no fui yo. Les diría quién ganó, y lo felicitaría pero la cuestión es que no lo conozco, nunca entré al blog que ganó y tampoco dijeron la dirección. Lo único que sé es que es un blog sobre cafés*, o algo por el estilo. En fin... después de eso dieron un par de menciones especiales y se acabó la noche con el premio grande al Mejor Sitio Web. Al menos entre los ganadores hubo algunos conocidos, como la revista Dixit, de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Católica, que ganó en la categoría periodismo digital*. Luego de salir del auditorio, le saqué una última foto a la Torre de las Telecomunicaciones de ANTEL cuando a penas habían pasado los últimos instantes de sol.
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No quería terminar sin decirles gracias a todos los que tienen que ver con este blog, de una forma o de otra, por haberme acompañado hasta el punto de la selección. ¡El año que viene será!
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* ACTUALIZADO: El blog ganador de la categoría "Sitios personales y/o weblogs" fue Café Montevideo (click acá para ver la página). Ahora sí saludo al ganador, como quería hacerlo. También sepan perdonar mi error de memoria, Dixit no ganó en la categoría periodismo digital sino que tuvo una de las dos menciones especiales realizadas por el jurado. ¡Gracias Madie por las correciones!

04/10/09

Primav-era blogger

En los últimos diez días tuve cinco parciales, incluyendo un fin de semana. Creo que no es necesario decir más acerca del por qué estuve ausente tantos días. La cuestión es que acá estoy de nuevo. Y al fin se empieza a hacer sentir la primavera que, después de una semana de haber entrado, todavía no le ganaba al invierno que no se quería ir. Me encanta la primavera. Es cuando, literalmente, todo renace. El simple hecho de ver el cielo de otros colores y sentir un viento agradable en la piel ya te cambia el ánimo.
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En fin, una noticia muy agradable que les quería comentar para darle el comienzo definitivo a la primavera en Montevideo Blogger es que el viernes pasado recibí la agradable noticia de que estoy nominado para los premios pericom.uy 2009 al mejor sitio web. Les cuento más al respecto. Pericom.uy es un concurso nacional al mejor sitio web organizado por ANTEL, la empresa estatal de servicios de telefonía en Uruguay. Este año se organizó la 6ª entrega de estos premios, con varias categorías. Las inscripciones fueron antes de julio y yo me inscribí con Montevideo Blogger en la categoría "Sitios Web Personales y/o Weblogs". Pero fue hace tanto tiempo que realmente me olvidé de eso y pensé que a nadie le habría interesado la propuesta. Pero he aquí que el viernes, mientras preparaba el último parcial de la semana, me encontré con una carta por debajo de mi puerta con mi nombre y dirección, que confirma el hecho de que estoy concursando por mi categoría e invitando a la entrega de premios que es el próximo miércoles 7 de octubre en la Torre de las Telecomunicaciones. Por supuesto, el simple hecho de estar participando me da mucha alegría. Y a eso se le suma que nunca estuve en vivo en ninguna entrega de premios. Así que la semana que empieza seguro que va a ser muy emocionante. ¡Los mantendré al tanto de cada segundo!

19/09/09

El Caballero del Siglo XXI

Siguiendo con el tema que dejamos pendiente en el post anterior, voy a dar mi opinión personal sobre lo que pasó y, a continuación, sobre el tema de la caballerosidad que es tan cuestionado por estos días. En la entrega de los premios MTV de este año, Kanye West se comportó de una manera que me hizo acordar a una definición muy puntual que dio la revista GQ en su edición de octubre del año pasado: dickhead - a dick who doesn't know he's being a dick [Gentleman's Quarterly, October 2008, US Edition]. No se podía creer. Consideraba a Kanye West uno de los músicos creativos más originales de nuestro tiempo y, de alguna forma, lo sigue siendo, porque el talento no se extingue; pero al ser testigo del ataque que cometió, se me cayó toda admiración por él porque dejó ver, con muy mal gusto, que en el fondo no es lo que parece y que el talento solo actúa en función de la personalidad ya que por ella se potencia o se ve opacado. En el caso de Kanye West, totalmente opacado. Las repercusiones no sólo empezaron inmediatamente, cuando MTV le pidió que se retirara del Radio City Music Hall (y se lo vio saliendo con botella de alcohol en mano) y la gente gritaba en protesta cada vez que se lo anunciaba como nominado a alguna categoría (menos mal que no ganó en ninguna), sino que muchos de sus colegas hablaron en los días siguentes sobre lo mal que estuvo. Hasta el presidente Obama le mandó decir que era un jackass. Al día siguiente, West se disculpó por medio de su blog, si es que eso se puede llamar pedir perdón, ya que de cierta forma rectificó lo que había dicho en vivo. Horas después, borró sus pobres disculpas y posteó otras nuevas. Luego se presentó en el show de Jay Leno argumentando que su rush fue el resultado de haber trabajado sin parar por más de un año desde la pérdida de su madre. Y al día siguiente anunció las fechas de una gira con Lady Gaga. ¿Ven que no tiene sentido? Digo yo, lo único que podría haber hecho Kanye West para tratar de compensar de alguna forma el daño irreparable que causó (ese era el primer momento VMA's de Taylor Swift), habría sido ir a hablarle personalmente a la joven, cosa que no hizo.
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Mi análisis: primero, pedir disculpas por blog no es pedir disculpas; segundo, se habla de una supuesta conversación telefónica que tuvieron, pero eso sigue siendo pobre. En última instancia, todos hemos hecho cosas de las cuales nos arrepentimos, todos hemos tenido comportamientos impulsivos. Pero lo que diferencia a los hombres comunes de los caballeros, quizás mucho más que los detalles rutinarios del día a día, son las decisiones que se toman en momentos clave como del que hemos estado hablando. En fin, me acordé de una frase de Dumbledore en el segundo libro de Harry Potter: "Son nuestras elecciones, Harry, las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades" [J.K. Rowling, Harry Potter y la Cámara Secreta, Salamandra, 1999].
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Sobre la cuestión que quedó planteada de si aún existe la caballerosidad, les confirmo que pertenezco al grupo de personas que tratan de seguirla afirmando en una sociedad que parece haber invertido varios valores al respecto. Y mucho se ha dicho sobre cómo debe comportarse un caballero del siglo XXI pero todos son detalles superficiales si no están respaldados con acciones consistentes. Ser caballero no es sólo parecerlo. A veces esas acciones deben ser fuertes, cortantes y pueden implicar más de un debate con quienes no comparten nuestra forma de ver el mundo. Sí, he perdido en par de amigos por la caballerosidad. Pero como ya dije, a mí parecer, lo importante es ser consistente, mantener la coherencia en las acciones y permanecer fiel a las decisiones que uno mismo ha tomado. Porque, como también lo he dicho en algún post anterior, si uno no respeta sus propias decisiones, no tiene el derecho de pedirle a nadie más que lo haga. Y es así.

16/09/09

Los VMA's 2009 y el ejemplo para pensar

Gente, antes que nada debo pedir disculpas por haberme ausentado una semana sin decir absolutamente nada. ¡Y cuánto ha pasado en estos últimos días! Pero encontré la manera de resumirles todo lo que he pensado en estos días partiendo de un ejemplo que nos otorgó la última entrega de premios MTV en New York. Pero antes, hablemos un poco del evento.
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Los VMA's (Video Music Awards) fueron una de las primeras aficiones que me generó MTV cuando empecé a mirarlo y desde que tengo diez añitos no me he perdido una sola entrega de los premios. Y, debo admitirlo, este año lo hicieron muy bien. Hacía mucho tiempo que no se disfrutaba a los VMA's de esta forma. Para quienes no lo han notado, a partir de 2004 MTV empezó a probar con shows simultáneos en varios escenarios y ciudades que sólo generaron distracción, caos, saturación. El enfoque ya no estaba en los premios y en las interpretaciones de los artistas más conocidos... uno ya no sabía hacia dónde mirar. Al fin este año los VMA's volvieron al formato clásico (gran auditorio, un escenario grande y uno pequeño, pantalla gigante), sin perder lo mejor que resultó de algunos expermientos previos y sin dejar de agregar algunos gadgets interesantes como la especie de twitterómetro que había en la alfombra roja. Pero no sólo por eso, esta fue una típica entrega de premios MTV: se contaron muchos momentos what-the-fuck que le aseguraron la polémica a la noche.
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Para empezar, se apagaron las luces y apareció Madonna, una gran sorpresa incluso para los fans que la siguen más de cerca, como yo, que no teníamos ni idea que había volado hasta New York (los rumores de su aparición en los VMA's aparecen siempre, se confirme o no, pero sin prueba alguna, era imposible sospechar que ahí estaría). La sorpresa se hizo aún más agradable cuando empezó a hablar y enunció un discurso conmovedor de cinco minutos acerca de Michael Jackson. No fue el típico discurso de cuando se pierde a alguien especial sino todo lo contrario: fue conmovedor, hasta paralizante. Una vez que Madonna empezó a hablar, el Radio City Music Hall estuvo petrificado por minutos, hasta que estalló en aplausos al final. Personalmente, nunca fui fanático de Michael Jackson y no me gustan más que algunas pocas de sus canciones pero es indudable que fue uno de los grandes artistas del siglo pasado y que es imposible permanecer indiferente ante su figura. ¿Qué más puedo decir? Sus palabras lo dijeron todo [para ver o leer el discurso, click acá].
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Una vez que arrancó el show, con el tributo de Janet Jackson, empezó una sucesión sin precedentes de momentos inesperados: la interpretación acrobática de Pink, los vestidos estrafalarios de Lady Gaga (pero sin duda geniales, totalmente innovadores, incluyendo mucha sangre durante su presentación), el homenaje a la ciudad de New York en sus 400 años por parte de Jay-Z y Alicia Keys, el regreso de Eminem a aceptar un premio... ¿se me olvida algo? ¡El momento más hablado de la noche! Por supuesto, ya deben saberlo: cuando Kanye West irrumpió en el escenario, le quitó el micrófono a Taylor Swift mientras esta agradecía por su premio y gritó con entusiasmo que debería haber ganado Beyoncè. Un mamarracho [para ver la noticia del momento, click acá].
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Y justo este es el ejemplo que quería traer al blog para discutir y dejar planteado el tema. Lo que pasó después es algo que no voy a analizar en el post de hoy, sino en el siguiente. Pero creo que este ejemplo es una prueba de que uno puede ser un artista reconocido a nivel internacional, tener millones de dólares, formarse cierta conciencia de la moda y el estilo, usar los mejores lentes y los relojes más caros, pero eso no tiene nada que ver con ser caballero. Y a propósito del tema de la caballerosidad, suele haber dos posiciones opuestas al respecto: están quienes piensan que el caballero clásico se murió con el siglo XX, que ya nada volverá a ser igual y que no hay vuelta a los valores que se han perdido; y están quienes piensan que la caballerosidad es una cuestión de actitud que trasciende el tiempo y aún cuando a nivel colectivo se hayan invertido algunos valores, hay quienes lo siguen poniendo en práctica. Hoy no les voy a decir a qué grupo pertenezco yo. Lo dejamos para el post que viene, y quiero comentarios.

09/09/09

Pre-producción

El miércoles pasado me compré un órgano profesional para tener un arma propia en lo que es la batalla de grabar un álbum. Cuando llegué a mi apartamento cargando con la caja enorme, la mesa desarmada y algunas cosas más, me tomé el tiempo de poner todo en su lugar y al fin encenderlo por primera vez. Me senté a tocar el órgano con su sonido característico y sin pensarlo empecé a entonar melodías que me vagaban por la mente. Familiarizándome una vez más con el instrumento, me salieron algunas líneas de Charly (que parecen fáciles por lo bien armadas que están, pero son de las más complicadas); también algunas canciones de Coldplay. Inmediatamente después empecé a exteriorizar ideas que me venía guardando para este momento de reivindicación, y al final del día me pregunté cómo había pasado todo eso. Es como si algo nuevo hubiera nacido dentro de mí. Me sentí a la vez raro pero ubicado en el momento perfecto. Eufórico, como si por muchos años mi pasión por la música hubiera estado golpeando fuerte para salir.
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Por supuesto, al día siguiente empezó la batalla que aún tiene muchos meses antes de acabar. Antes de empezar a plasmar ideas en concreto hay que preparar toda la base para grabarlas, para dejarlas prontas para la producción propiamente dicha. Los primeros días se me fueron horas de la madrugada conectando el órgano a la PC por USB, probando la configuración de distintos softwares hasta dar con el correcto, cambiando el modo de entrada y salida de los sonidos, entre el manual del órgano y el manual de la computadora... Por todos lados van surgiendo incendios que hay que apagar. La otra gran batalla que se libra en la etapa de la pre-producción es la estratégica: pasar todas las ideas que vine juntando estos largos años para decidir qué y qué no, considerando que este es un primer álbum solista y que quiero cumplir con determinadas condiciones. No es cualquier álbum, es el primero. Tiene que ser excelente, tiene que ser la base para una carrera larga y exitosa. Tengo que explotar más algunas ideas que sirven para este caso y tengo que seguir postergando algunas otras ideas que harían demasiado compleja esta primera presentación que debe ser simple, clara, directa. Así se empieza con la idea de lo que debe ser el álbum al final, como conjunto artístico (música, letra, videos, en vivo); de otra forma uno se distrae con los incendios del día a día y puede terminar llegando a cualquier lado. La pre-producción es la decisión que condiciona todas las decisiones que vendrán después; por eso tiene que estar muy bien hecha. Y sí, quizás me lleve más tiempo del que esperé, pero nada me apura. Como dicen en Pixar, la creatividad no puede ser apurada; y sus trabajos son los mejores.

03/09/09

La música en mí

"A long long time ago, I can still remember
how that music used to make me smile...
And I knew that if I had my chance
I could make those people dance
And maybe they'd be happy for a while..."
[Don McLean, American Pie, 1971]
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Mis queridos lectores, llegó el momento de contarles algo muy especial para mí. Los que me hayan leído cada tanto sabrán que la música es una parte muy importante de mi vida; prácticamente, no puedo vivir un sólo día sin música. Siempre le doy algo de tiempo, hasta cuando las obligaciones parecen copar las horas. Y hoy vengo a contarles que finalmente estoy por cumplir el sueño de producir mi propia música. Pero, antes de llegar a eso, quiero contarles una historia.
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La foto que ven arriba es precisamente de la primera vez que toqué un piano en mi vida. Nadie recuerda exactamente la fecha, pero yo tenía o estaba por cumplir cuatro años de edad. Estábamos recién llegados a Rivera y una noche de verano a mi madre se le ocurrió ir a un concierto que había en una sala de conciertos de la ciudad, y allá fui con ella. No sé para qué, pero gracias a Dios, mi madre llevó una cámara de fotos con ella. Según me cuentan, lo que hubo entre el piano y yo fue amor a primera vista. Cuando terminó el concierto, corrí hacia el piano impulsivamente y me puse a tocar sus teclas. Sucede que, al verme hacer eso, la genia directora del Conservatorio Bettina Rivero herself, se acercó a mí y me guió con sus manos en mi primera incursión musical, como lo muestra la fotografía. Resulta que después de eso, en la esquina del edificio donde vivíamos abrió una tienda de música y yo, en mis ratos libres, iba a mirar y tocar todo lo que podía. Al poco tiempo, mis padres se percataron de mi pasión, me regalaron un órgano y me ofrecieron ir a clases de piano y órgano. Yo acepté encantado y así fui dos años al mismo conservatorio del concierto. En esos dos años logré algunas presentaciones en la misma sala de conciertos en la que había conocido al piano. Pero resulta que empecé a aburrirme de que siempre me mandaran tocar las partituras; yo no estaba ahí para aprender música clásica. Siempre tuve mucho oído para tocar y me costaba concentrarme en el papel que tenía enfrente. Así que, a tan corta edad, tomé la decisión de dejar de ir. Seguí tocando de oído por mi cuenta y para los diez años ya me había sacado el Himno Nacional sin partituras. Años después, en plena era de rebeldía adolescente, se me cantó vender el órgano ya que se había vuelto algo obsoleto y no me permitía producir realmente la música que quería hacer. Pero nunca dejé de tener contacto con la música, nunca dejé de sentirla en lo más profundo de mi, como lo sigo haciendo. Y con los años esperé la oportunidad de lanzarme de lleno a las aguas de la producción musical. Y he aquí que se me ha dado la chance. Ayer empezó la pre-producción de mi primer álbum.

29/08/09

Semana en Cataratas del Iguazú

Gente, después de una semana de ausencia he vuelto de lo que ha sido EL viaje del 2009. Visité con mis viejos, mi hermana y un par de amigos las Cataratas del Iguazú justo donde se dividen los países vecinos de Argentina, Brasil y Paraguay. La experiencia fue inolvidable; no sólo lo disfruté muchísimo en cada uno de sus aspectos sino que estoy seguro de que en algún punto de mi vida lo voy a repetir. Para quienes aún no han ido o quienes gusten de leer sobre el viaje, les hago un resumen.
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Para empezar, Iguazú es una palabra en guaraní que quiere decir "aguas grandes", y no es difícil imaginar por qué. Las Cataratas del Iguazú son las que tienen el mayor caudal del mundo; a su vez, la llamada Garganta del Diablo [donde estoy en la foto de arriba] es el salto de mayor caudal de estas cataratas. En total, tienen 1700 mts., de los cuales 1100 se encuentran en Argentina* y 600 en Brasil. En el tour hicimos dos recorridos: uno pasando por debajo del agua en botes y otro por arriba, caminando de mirador a mirador. En una palabra: impresionante. Uno cuando está ahí, una pulga observando la grandeza de la naturaleza, se pregunta de dónde sale tanta agua... parece magia.
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Ya que andábamos cerca, visitamos también la represa de Iguazú que es considerada una de las maravillas modernas y es, de hecho, la más potente del mundo. Fue colocada con capitales argentinos y brasileros. También fuimos a Ciudad del Este para los que querían aprovechar las gangas de la gran ciudad comercial pero a mí no me gustó para nada y no me animé a bajar la cámara de fotos del ómnibus, por propia recomendación del guía turístico. Si vieron Miami Vice o alguna de esas películas donde los agentes secretos van a Paraguay, es igualito. En el camino de vuelta visitamos el Parque de Aves, una especie de zoológico enorme donde hay especies de aves de todo el mundo. La mayoría de ellas vuelan y caminan libremente dentro de complejos enormes y uno pasea entre ellas como si estuviera en la selva; otras especies (las más agresivas o las que están en peligro de extinción) se exhiben recluidas en jaulas medianas. También al volver, por territorio argentino, visitamos las minas de Wanda, un territorio dotado con riquezas minerales que está siendo explotado por la gente local.
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Un gran plus fue visitar las Ruinas Jesuitas de San Ignacio. Para mí particularmente fue muy interesante estar en ese lugar ya que vengo de una Universidad Católica que, a su vez, proviene de la Compañía de Jesús, fundada justamente por San Ignacio de Loyola. Ver la magnitud de lo que era la Iglesia, por ejemplo, y ver el símbolo de la Compañía tallado en una enorme roca que tiene cientos de años fue realmente significativo, más allá de las distintas visiones históricas que hay sobre las Misiones. En resumen, impresionante. Y ya van fotos a la página de facebook de Montevideo Blogger (link a la derecha) para que todos puedan verlo.
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* Hablando de Argentina, cuando entramos en territorio argentino por primera vez y demoramos en la aduana, me bajé del ómnibus solo para tocar suelo argentino y no sé, fue realmente emocionante. Nunca antes había estado en Argentina.

20/08/09

Nadie me conoce (primera parte)

Sí, estoy en una etapa medio radical, pero también tengo fuertes reflexiones para compartir. No sé si es por el hecho de estar sumergido en una sociedad tan política como la montevideana que soy tan cortante con lo que pienso o si es que realmente en Uruguay estamos viviendo una campaña histórica, sin precedentes, donde batallan con fuerza y parejo dos opuestos radicales. No los voy a aburrir hablando de política partidaria porque una de las promesas al iniciar este blog fue no hablar de mi ideología política. Pero no sólo por eso, sino también porque creo que ninguno de los dos candidatos que disputan la presidencia, merecen mi apoyo. En momentos de una campaña realmente brutal entre dos candidatos que no sólo representan a su partido sino a dos filosofías y formas de vida completamente opuestas, en medio de todo este circo patético de políticos megalomaníacos (que hace ver el polvo debajo de la alfombra de esta sociedad) me pregunto en qué mierda estarán pensando antes de decir cada palabra que dicen... dónde está la cordura y dónde está la ética, si es que alguna vez la tuvieron. Si hoy me preguntan a quién voy a votar en octubre, no tengo idea.
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Por un lado tengo al Dr. Lacalle, que tiene en su historial un gobierno recordado por muchos como uno de los mejores, y algo criticado por otras voces con lo que yo considero que no son cosas graves (al menos a la vista de lo actual). Pero el hecho es que no me convence. Creo que tiene en lista demasiados abogados cuando lo que necesitamos hoy, más que nunca, es un equipo de economistas y administradores que sepan manejar con habilidad la realidad de la crisis mundial. Eso por no mencionar que, aunque en líneas generales simpatizo con algunas de sus ideas, no me han parecido muy felices sus discursos.
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Por otro lado tengo a Mujica, que viene del plantel del primer gobierno del Frente Amplio, (también primer gobierno que viví con conciencia cívica) que me pegó muy duro con muchos temas que considero totalmente vergonzosos e inaceptables. Entiendo que era necesaria una victoria para el Frente Amplio, era su turno de jugar y creo que, en estos cinco años, esa conglomeración de contradicciones a la que llaman partido mostró su verdadera cara, para bien y para mal. Por ejemplo, lo que me gustó mucho fue el tema de la normativa en contra del cigarro, el plan ceibal y que hayan reconocido la necesidad de una reforma tributaria (aunque sé que no la hicieron de la mejor manera). El tema con Mujica es que me niego a votarlo por un tema ético. Me niego a votar para Presidente de la República a quien una vez se alzó contra las instituciones del Estado. Me niego a votar a quien perteneció a un grupo terrorista que secuestró, torturó y mató personas; y, como si eso fuera poco, tuvo el descaro de contar mal la historia del país, pretendiendo lavarse las manos del asunto, a diferencia de los militares, que han cargado (al menos, justamente) con la culpa de las atrocidades que hicieron. Me niego. Así como no votaría a un ex-dictador, no puedo votar a un tupamaro. No me importa cuánto me prometan. Lo ético no es negociable.
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Me pregunto por qué en este pequeño país tan lleno de potencial tengo que aceptar esta clase de planteamientos, por la culpa de lo hipócrita que es la gente mediocre. Me molesta tener que votar en blanco. Me siento impotente. Jamás esperé que, a los diecinueve años, en mi primer voto en una elección nacional, me pasara esto.

16/08/09

La historia de la Srta. A (última parte)

La madre de la Srta. A me miraba como si no hubiera escuchado lo que acababa de decirle. Entonces decidí ir a lo concreto. Le dije que necesitaba su celular porque lo había borrado el año pasado. Entonces accedió sin problemas. Tomó una pequeña hoja y me anotó el teléfono y el número de su casa de Rivera. Le agradecí y volví a la casa de mis viejos con el logro de estar un paso más cerca de la Srta. A. No la llamé esa misma noche. Pensé que, ante tal situación, era obvio la madre le iba a contar a su hija lo que acababa de suceder y, justamente, mi intención era darle tiempo para que se enterara que yo había atravesado el país para verla y que estaba yendo a buscarla.
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La noche siguiente, cuando me acosté a dormir y ya estaba con los pensamientos ordenados, la llamé a su celular. No atendió. La llamé de nuevo. No atendió. Probé una vez más. Lo mismo. Me resigné, dejé el celular en la mesa de luz y apagué la lámpara. Traté de alejar mi mente de eso y dormir, pero no pude. En veinte minutos que parecieron eternos, recibí un mensaje y era de ella. «Estaba ocupada ¿qué querías?». OK, en ese momento me di cuenta que la cosa no iba a ser fácil. Pero ante tal respuesta, no la iba a llamar de nuevo. Con un par de mensajes más arreglamos para vernos al día siguiente y hablar. Al otro día me encaminé hacia su casa recorriendo un camino que jamás pensé que iba a volver a recorrer. Tantos recuerdos me trajo pasar por el liceo enorme, caminar la larga calle hasta que se convierte en una subida de piedras, hasta que detrás de algunos árboles se ve su casa... En ese momento que estuve frente a su casa sentí que se detenía el mundo. Jamás pensé que iba a volver a estar en ese lugar. Más aún cuando se abrió la puerta y apareció ella.
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Como era verano, nos sentamos en su patio a conversar. Por lo del día anterior pensé que hablarle iba a ser muy difícil, o que ella me iba a complicar la situación. Pero no fue así. Es más, hablamos como si el tiempo no hubiera pasado y ella parecía contenta de verme. Aceptó mis disculpas. En ese lugar, durante nuestro re-encuentro, tuvimos momentos que jamás voy a poder describir. Miradas, recuerdos, sonrisas, intensidad; cuando dos personas sienten que están pensando en lo mismo, sin decirlo. Le pregunté si le gustaría estar en mi cumpleaños, en marzo. Me dijo que sí. En un pequeño muro del frente de su casa se sentó ella cuando yo me estaba por ir. Cuando me acerqué para despedirme y le besé la mejilla me acordé de todas las veces que nos besamos los labios en ese mismo lugar. Fue muy difícil no volver a hacerlo.
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Pasó un mes durante el cual nos llamamos algunas veces y ya casi estábamos en fecha de mi cumpleaños. De vuelta en Montevideo, yo tenía pensado hacer una gran reunión, idea a la que me resigné cuando se acercó la fecha. Pero, por supuesto, no quería dejar de ver a la Srta. A entonces le dije que mejor cenábamos juntos, solos, en un restaurant que está en la rambla de Pocitos. Ella aceptó y, para esa altura, ya estaba empezando a recuperar la confianza porque me escribió la noche anterior para preguntarme cómo quería que fuera vestida.
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Claro está que yo deposité todas mis expectativas en esa sola noche, esperando que se repitiera lo que pasó en octubre del año pasado [ver cuarta parte de la historia de la Srta. A]. Eso no sucedió. Quizás fui ingenuo y no vi lo que era obvio, pero hasta ese momento todas las señales indicaban que íbamos por buen camino. Pensé que al fin todo se iba a solucionar. Nuestro encuentro esa noche estuvo lleno de decepciones para mí, de principio a fin. Soy consciente de que, en el tiempo que no esutivmos juntos, aprendí muchas cosas y maduré, pero no sabía que había sido tanto como para no poder creer lo inmadura que estaba siendo ella. En su forma de hablar, en su forma de encarar la vida, más aún cuando me dijo, esa misma noche, que quería estar sola. Podría haber evitado perfectamente haber llegado hasta ese punto. Hubiera sido más fácil no aceptar mis disculpas y no volver a entrar una vez más en la tormenta.
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Volví a mi apartamento solo y decepcionado totalmente. Me di cuenta de que ya no éramos los mismos. Me di cuenta del brutal contraste que había ahora en nuestras vidas; no teníamos nada que ver, éramos de mundos distintos. Me pregunté cómo habíamos llegado hasta ese punto. Esa noche me acosté vestido y al día siguiente empezó oficialmente un bajón que me duró un par de meses. Me di cuenta que había sido muy bueno con ella, la había tratado demasiado bien para todo lo que me hizo. Seguramente por eso decidí volver al negocio de ser malo cuando pasaron los meses de bajón (los lectores de siempre saben a qué me refiero). La noche de mi cumpleaños fue la última vez que vi a la Srta. A, la última vez que hablamos, la última vez que pensé que algo entre nosotros podía ser posible.
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Al fin y al cabo, toda esta historia era para comprobar la hipótesis que la inició: la mejor forma de salir de una tormenta es no entrar en ella. Si alguien no sabe por qué prefiero ser directo y cortante antes que darle muchas vueltas a un tema, seguro que ahora me entiende. Como decía la premisa que empezó con esta historia: créanme que andar con vueltas por mucho tiempo hasta que la relación se desgasta es, a la larga, mucho más cansador y muchísimo más doloroso que arrancar la curita de una sola vez. Y si no me creen, les cuento la historia de la Srta. A.
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En fin, llegó la calma y me alegra haber salido de la tormenta de la Srta. A. Lo que ella representa hoy para mí es una contradicción: la odio por haberme hecho perder tiempo que jamás voy a recuperar; y le agradezco por todo lo que me enseño porque jamás voy a volver a tropezar con nada igual. Fue un jarabe que tuve que tomar, totalmente amargo pero me hizo más fuerte. Por supuesto, volví a borrar todo registro de ella y por suerte no sé qué es de su vida. Sólo sé dos cosas. Primera, que seguramente algún día se va a despertar. Y segunda, que va a ser muy tarde.

12/08/09

Hablemos de música: Black Eyed Peas

Gente, hacía tiempo que quería volver a hablar un poco de música ya que, al menos para mí, es una parte fundamental de mi día a día. Una de mis más recientes adquisiciones ha sido el álbum The E.N.D (2009) de los Black Eyed Peas. Esta es una banda formada por unos de los pocos artistas que realmente comprenden su función como entertainers del mundo actual y no sólo ven a futuro sino que lideran el cambio cultural de esta era. No es casual que su nueva producción musical se titule The Energy Never Dies: como está explícitamente dicho en el trabajo, esto es una fuerte declaración hacia la industria discográfica que, luego de una gran batalla desesperada por ir contra la cultura al tratar de salvar el formato CD, se está empezando a despertar, encontrando nuevas formas de comercializar la música. Ver la oportunidad por detrás del problema. El mensaje central: sin importar el formato que pueda adquirir la música para seguir llegando a todos lados, la energía nunca morirá.
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El primer single del álbum, "Boom Boom Pow" sirvió para presentar el arte conceptual detrás del mismo y re-introducir a cada miembro del grupo considerando que tanto Fergie como Will.I.Am probaron el camino solista desde su último trabajo como grupo. No obstante, hay mejores pistas en The E.N.D: en mi opinión, "I Gotta Feeling" es la mejor de todas; quizás también pensaron lo mismo y por eso la convirtieron en segundo single (me imaginaba un video mejor, no estoy completamente contento con el que hicieron). Las demás canciones no se quedan atrás. "Generation Now" es también una de mis preferidas, no sólo por lo musical sino sobre todo por los conceptos que implica: ¡al fin un grupo musical tuvo la suficiente apertura mental para ponerle nombre y liderar un cambio cultural de este tipo sin que suene mal, como hasta ahora pasaba! "Facebook is a new place, Google is my professor, Wikipedia checker, checkin my account, loggin in and loggin out, baby I want it... now!" canta Will.I.Am en una de sus estrofas. Y esta es la realidad de mi generación. Un par de tracks más que vale la pena mencionar: "Imma Be", un upgrade total del hip-hop, género que a partir de acá no va a volver a ser el mismo; y "One Tribe", un reclamo por la paz mundial con la fuerza y la creatividad características de este grupo. 10 puntos para este álbum. Es quizás el indicador más fuerte hasta ahora de que la transición musical entre dos eras ya se terminó. Estamos ya sumergidos de lleno en la música del nuevo milenio. Lectores, si les gusta Black Eyed Peas, se los recomiendo, y si no también.
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Un bonus para los lectores atentos a música nueva que está por llegar: busquen la canción "New In Town" de Little Boots, una inglesa que le trae aires nuevos al electropop.

09/08/09

La historia de la Srta. A (cuarta parte)

Ella aceptó, y esta es la parte de la historia en la que yo me porté mal. Ante todo, traté de permanecer con la mente en frío. Ya soñaba con volver a vernos, me gustaba la idea de que al final todo funcionara bien entre nosotros, pero no quería volver a arriesgarme a sentirme solo y salir lastimado una vez más. Si me lo preguntan hoy, les diría que fui un inmaduro. Es que justo cuando ella vino a demostrarme que me quería, a hacerme ver que al fin estábamos los dos en la misma página, yo callé mi reciprocidad hacia ella y la dejé sin saber en qué estaba pensando. La verdad es que tenía miedo de echar todo a perder, miedo de volver a poner todo en juego y volver a sentirme solo, como la última vez que habíamos estado juntos. Entonces hice el juego conservador: aposté muy poco y cobré muy caro.
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VOLUMEN 4
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Si tengo que hablar de esa noche de octubre, lo que recuerdo con más viveza es que la Srta. A estaba hermosa y segura de sí misma. Para quienes aún no lo notaron, la Srta. A es quizás la persona más insegura que he conocido; pero esa noche no era ella, caminaba segura, pronta para todo, como si supiera todo lo que iba a pasar después. Jamás la vi tan segura como esa noche. Lo que habíamos acordado previamente por teléfono para esa noche era cenar en mi apartamento y después salir a bailar a un boliche conocido que en ese momento estaba de moda. En cuanto a la parte de la cena, le cociné pollo grillé con arroz cuatro quesos y de postre creme brulée. En cuanto a la parte de salir a bailar... bueno, no salimos.
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Está claro que esa fue nuestra mejor noche como pareja. Pasamos tan bien como jamás lo habíamos hecho, dormimos abrazados, nos despertamos contentos. Y no quiero parecer cursi pero es verdad que, si supiera que esa iba a ser la última vez que la abrazaba, no la hubiera soltado. La mañana siguiente se tomó un taxi para irse de vuelta a su casa.
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- Llamame - me dijo, mientras yo le abría la puerta trasera del taxi.
- ¿Llamarte? Jajajaja - le respondí en broma. Ella entendió mi broma, no piensen que hubo un malentendido porque la verdad es que no lo hubo.
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Mirándolo desde la perspectiva de ella, esa noche le hice todos los gustos y la pasamos genial, pero en ningún momento le dije todo lo que ella me importaba, jamás le devolví el te quiero que me había regalado. Pero eso no fue todo. También quebré una de las pocas reglas que definitivamente no se pueden ignorar cuando una relación es de interés: no la llamé a los tres días. Me excedí al menos cuatro días de la regla. Seguramente empezó a cuestionarse si mi broma había sido en serio. Recién una semana después le propuse ir a la rambla a pasear. OK, no quería mostrarle demasiado mis sentimientos, mucho menos parecer pegajoso, pero creo que me excedí tratando de hacer lo contrario. Es más, me atrevo a decir que, sin darme cuenta, le pagué con la misma moneda [ver segunda parte de la historia de la Srta. A].
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Por supuesto, después de eso traté de volver a verla, pero cada vez que hablábamos por teléfono ella se inhibía más y una segunda cita parecía casi imposible. No la culpo por eso porque admito que estuve mal y que la decepción que seguramente se llevó no fue menor. Si se sintió como "una mujer más en mi lista", fue porque yo le di todas las razones para que así fuera. Pero bueno, así pasó todo. Yo en ese momento no me daba cuenta de lo que había hecho. Todavía tenía que aprender un par de cosas más sobre relaciones para entenderlo todo, como ahora. El hecho es que, al ver que la Srta. A me evadía de nuevo, pensé que la historia se estaba repitiendo, pensé que había hecho bien en no jugarme por ella. En consecuencia, borré su número de celular, todos sus datos de la agenda, la eliminé en facebook, la bloqueé por MSN. En poco tiempo me olvidé de ella. La Srta. A había quedado atrás.
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Así se terminó el 2008. Tanto me olvidé de ella que ni siquiera recordé su cumpleaños en verano. En enero estuve en La Paloma, viví muchas cosas nuevas, realmente estaba en otra. Pero, cuando menos lo pude prever, volvió la Srta. A a rondar por mis pensamientos. Un domingo lluvioso de febrero, en plena tarde de tormenta, se me dio por abrir el baúl de los recuerdos. Entre todo lo que hay ahí, obviamente se incluyen fotos y cartas de la Srta. A, esos recuerdos difíciles de mirar y profundos de analizar. En ese momento de guardia baja, me acordé de ella con cariño y empecé a preguntarme por qué me había dejado después de una noche tan importante para nosotros. No me llevó mucho tiempo darme cuenta de lo mal que me había portado. Me sentí terrible no sólo con ella sino también conmigo mismo...
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"I'm sorry for blaming you
For everything I just couldn't do
And I've hurt myself by hurting you"
Christina Aguilera, "Hurt" [Back To Basics, 2006]
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Empecé a preguntarme si habría alguna forma de arreglar lo que había hecho. Por esas cosas de la vida (o más bien, de los pueblos chicos), en Rivera mi madre trabaja con la madre de ella en la misma empresa; no exactamente en la misma oficina, pero bueno, nada lejos una de la otra, y tengo entendido que se llevan bien. Digamos que no tuve que hacer mucho esfuerzo para encontrar de nuevo a la Srta. A. De hecho, encontrarla sólo me llevó una llamada. En menos de un minuto, mi madre me informó que la Srta. A estaba pasando en Rivera sus vacaciones de verano. Sabiendo eso, marqué pasaje para el día siguiente y me embarqué hacia el interior uruguayo; sí, literalmente atravesé el país para verla. Una vez hecho eso, no restaba ninguna otra tarea que fuera fácil. Mi madre no tenía su número de teléfono ni celular; tampoco correspondía pedirle que me lo averiguara por intermedio del trabajo. Era el momento de comportarme como un hombre y pasar los obstáculos que tuviera que pasar para llegar hasta la Srta. A y pedirle perdón por haber sido inmaduro.
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La mañana siguiente de mi llegada a Rivera, visité personalmente la empresa mencionada y busqué a la madre de la Srta. A. Saludé a todos porque ya me conocen de cuando yo vivía en el lugar y así funcionan las cosas en las ciudades pequeñas. Al saludar a la madre de la Srta. A, le pregunté si podríamos hablar en privado unos minutos.
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- Sí, obvio - respondió. Me guió hasta un pequeño cuarto que había en el lugar, y me miró con expectativa... - ¿qué pasó? - preguntó.
- Tengo que pedirle perdón a tu hija.

03/08/09

La historia de la Srta. A (tercera parte)

Mandarle a la Srta. A por correo las pertenencias de ella que tenía yo fue lo más difícil que había hecho hasta ese momento en tema de relaciones. Esos dos meses con pocas chances de vernos y muchos problemas familiares de cada uno nos destrozaron la relación. Ahora me doy cuenta que fue una época muy jodida para ambos y que quizás le estaba pidiendo demasiado, quizás le estaba pidiendo que me diera el afecto que en ese momento no podía darme porque estaba demasiado ocupada tratando de sostenerse a sí misma. Yo, viviendo quizás el momento más difícil de mi vida, también estaba librando una gran batalla por mantenerme en pie y, por supuesto, no percibí la situación objetivamente (¿quién lo hace?) y viví su ausencia como una falta grave a su afecto por mí. Estaba equivocado pero el tema es que, en ese momento, no lo sabía. Y demoré un año más para darme cuenta.
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El tema es que, después del envío, no hablamos más por un mes. Ese fue todo el tiempo que pude contener mis preguntas, dudas que me acosaban acerca de por qué había terminado todo así siendo que ella era todo lo que yo había querido por mucho tiempo. No podía ser que hubiera luchado por llegar hasta ella más tiempo del que de hecho estuve con ella. Así fue que empezamos a intercambiar mensajes de texto con reproches mutuos a lo que había salido mal. Yo quería hablar personalmente con ella sobre lo que había pasado ya que hacía meses que no nos veíamos y, después de todo, hablar fue lo que nunca pudimos hacer (mi idea de terminar por correo fue de película pero nada efectiva). El tema es que al final concordamos en vernos en un lugar neutral, en el que pudiéramos hablar tranquilos sobre lo ocurrido. Y acá es donde la vida empezó a mostrarme sus ironías que, admitámoslo, están muy buenas aunque a veces uno no las quiera.
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Exactamente un año después de aquella declaración de me gustás que le hice yo en su casa [ver primera parte de La historia de la Srta. A], cuando ella me explicó todas las razones por las cuales yo no le gustaba, nos encontramos en la cafetería de un shopping y yo le expliqué todas las razones por las cuales ella ya no me gustaba más a mí. Sí, yo me acuerdo de las fechas. Esa tarde llegamos a dos conclusiones fundamentales. La primera, me pidió perdón por su ausencia, admitió haber sido incapaz que entregarse en la relación, prometió que iba a tratar de mejorar algunos aspectos de sí misma. La segunda, que no éramos más nada, ni siquiera amigos. En ambas conclusiones concordamos los dos. Y nos dijimos adiós.
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Así pasaron meses. En ese tiempo que vivimos por separado pasaron muchas cosas importantes. Por mi parte, dejé atrás una relación importante y conocí a otras chicas que me llenaron de experiencias nuevas que necesitaba aprender ya que, después de todo, aún no había salido con nadie desde que había vuelto a Montevideo. Por su parte, la Srta. A se dedicó a encontrar la salida de su crisis y tratar de mejorar eso que había prometido. Ninguno de los dos sabíamos que nos íbamos a volver a encontrar. En realidad, yo no lo sabía. En alguna noche fría del invierno del año pasado, cuando me estaba por acostar, me llegó un mensaje de ella. Me decía que había estado cambiando, que era difícil pero se sentía mejor, y que pensaba mucho en mis palabras, que yo tuve mucho que ver con todo eso. Le respondí que me alegraba mucho por ella; en cierta medida sentí empatía, vi en ella el mismo esfuerzo por mejorar que había hecho yo para gustarle. Y mientras llegaba la primavera nos escribimos cada vez más mensajes. Una y otra vez, la Srta. A me decía cosas ante las que me era imposible permanecer indiferente. Me sorpendió con un te quiero.
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Ante todo, traté de permanecer con la mente en frío. Ya soñaba con volver a vernos, me gustaba la idea de que al final todo funcionara bien entre nosotros, pero no quería volver a arriesgarme a sentirme solo y salir lastimado una vez más. Opté por ser conservador y le respondí que si le decía que la quería sería mentira, pero si le decía que no la quería también sería mentira. No me jugué por nada. Pero la verdad es que la quería, por eso la invité a cenar en mi apartamento.

01/08/09

Mi "as" bajo la manga

Los lectores atentos que me leen desde hace algunos meses saben que más o menos en marzo empecé una etapa introspectiva de fuertes revisiones sobre mí mismo, que también incluía re-construir algunos episodios del pasado y redefinir algunos aspectos del presente. Les escribo hoy para avisar que eso se acabó. Me siento imparable una vez más. Mis baterías están cargadas al 100% de nuevo. Muchas cosas convergieron al mismo tiempo para hacerme ver que ya estaba listo para salir del bajón. Todas ellas, curiosamente, están asociadas a un back to basics, por llamarlo de alguna forma. Pero cuando hablo de volver, no me refiero al un lugar específico, ni a la familia, ni a amigos, ni a experiencias del pasado. Estoy hablando de volver sobre uno mismo.
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Hace poco más de un año, cuando al fin pude volver a Montevideo, dije que quería parar de hacer tantas cosas y dedicarme cuatro años nada más que a la carrera que me había costado tanto y olvidarme de todo lo demás. Siguiendo esa decisión, dejé todos los emprendimientos en los que estaba, tanto por adhesión como por iniciativa personal. Está claro que el primer año me divertí muchísimo y lo saben bien quienes me leían el año pasado. Pero también está claro que mi decisión de no hacer nada más que estudiar no fue muy digna de quien se conoce a sí mismo, porque era obvio que en algún punto de la historia iba a buscarme algo más. Porque no sé vivir sin desafíos. Siempre quiero más. En esa contradicción me ví parado durante varios meses desde marzo hasta ahora, inmovilizado, pensando tontamente que algo me estaba faltando en la vida. Entonces empecé a buscar por todos lados eso que pensé que me estaba faltando. Hice lo imposible y lo absurdo para encontrar esa pieza del puzzle que faltaba para completarlo pero terminé en el mismo lugar en el que había empezado. Lo que pasó fue que, cuando dejé de buscar por todos lados, apareció la respuesta. En mí mismo.
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Hace un par de días me visitó un amigo. Me lleva varios años. Es empresario, o sea que hablamos el mismo lenguaje, pero sobre todo es buen tipo. Hablando con él me acordé de muchas cosas que pasamos juntos cuando yo vivía en Rivera y estaba luchando por volver a la capital. Esa descontextualización me hizo ver que mi bajón había sido una completa estupidez, no sólo por las cosas que me estaba planteando sino por el simple hecho de habérmelas planteado ya que las respuestas siempre estuvieron en mí.
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Hice ese click y recordé que tenía algo muy importante guardado. Justamente, mi "as" bajo la manga fue una carta que me escribí a mí mismo cuando estaba pasando por uno de los peores momentos de mi vida, antes de volver a Montevideo, y que guardé para el día que fuera necesario leerla. Ya no me acordaba que estaba ahí. Al llegar a mi apartamento lo primero que hice fue abrir el baúl de los recuerdos, y la encontré. Era exactamente todo lo que necesitaba leer... todo ahí, escrito por mí mismo, con mi propia letra. Era como si en el fondo yo supiera que todo esto me iba a pasar. Empezaba con "Si estás leyendo esto seguramente es porque pensaste que las respuestas estaban afuera, y empezaste a buscarlas en otro lado...". Leyendo ese tesoro personal recordé, con cada renglón, que aún cuando estuve solo y asilado frente a los mayores problemas de mi vida, saqué la fuerza de mí mismo para seguir adelante. Así confirmé la teoría que compartí con ustedes en un post anterior. Entonces supe que había sido un pérdida de tiempo haberme planteado parar. Nunca hay que parar.
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¿En qué estaba pensando? Es justamente la primera pregunta que se hace uno cuando se da cuenta que los errores cometidos no fueron cosas al azar sino que uno está a cargo de su propio destino, y es único responsable de que lo aprendido en cada tropiezo sirva para algo. Este es el momento. Recuperé mi foco y siento que mis ojos vuelven a estar abiertos.

30/07/09

Felipa! - Personalidad del mes

Llegó el momento de homenajear en particular a esta especial blogger que tuve el gusto de conocer en persona y contar como amiga. Sí, la historia entre Felipa! y yo empezó por acá. A mediados del año pasado empezamos a comentarnos por blogger y después pasamos a la etapa del chat. Por MSN empezamos a hablar hasta que, sin darnos cuenta, nos descubrimos hablando sobre todo y a todas horas, como si nos conociéramos de toda la vida. Fue entonces cuando decidimos conocernos en persona y una tarde en el Shopping Punta Carretas nos vimos cara a cara por primera vez. Y meses después, Felipa! ya es una amiga importante para mí. Por supuesto, su nombre verdadero no es ese, pero no lo voy a decir porque ella prefiere no revelarlo y la respeto. Lo que importa acá es que en ella encontré una amiga incondicional con quien siempre puedo hablar de todo. Aunque la chica es trabajadora y es todo un logro poder verla en persona, hablar no es un problema para nosotros (cada vez que agarramos el teléfono no hablamos menos de una hora seguida y nuestro máximo fueron tres horas y media durante una madrugada). Le gusta la moda, es adicta al shopping, se compra muchas revistas, le encanta leer un libro tras otro, adora a su perrito Teo y es un peligro lo que puede hacer por una taza de café. Pero, al contrario de lo que podrían pensar, Felipa! no es para nada superficial: es una chica inteligente, determinada y graciosísima. La compañera ideal. No sólo por todo esto decidí reconocerla como personalidad del mes, sino también porque Felipa! es una de las conocedoras del backstage de Montevideo Blogger. ¿Un par de ejemplos? Llegó a estar conmigo durante el final de la historia de la Srta. A, viajó conmigo a La Paloma (y planeamos un viaje a Buenos Aires para setiembre) y es colaboradora fundamental de mi blog paralelo, Montevideo Live Down Under. Un título más que ganado para Felipa!

23/07/09

La historia de la Srta. A (segunda parte)

"I tried to give you consolation
When your old man had let you down
Like a fool, I fell in love with you
Turned my whole world upside down"
Eric Clapton, "Layla" [The History of Eric Clapton, 1972]
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Ahora que ya conocen los orígenes de esta despiadada quiebra de corazones, puedo proceder a contarles cada una de las batallas. Entonces, el plan funcionó: cada día del frío invierno de 2007 me dediqué a dar vuelta la situación de la primera parte de esta historia y cada noche soñé en secreto con la Srta. A. Para cuando llegó el verano, yo me había convertido en un centro importante de atención en el liceo. Primero, por el brutal cambio físico que logré (53kg. perdidos en menos de nueve meses). Segundo, por la actitud que acompañó ese cambio. Y también por otras cosas que no vienen al caso, que mejor las dejamos como cuentos para otra ocasión. Y obviamente, la última parte del plan era la fundamental y no podía salir mal porque, de lo contrario, arruinaría todo lo logrado hasta el momento. Yo no me podía lanzar de nuevo a la Srta. A sin pasar antes por otras mujeres porque, de lo contrario, se daría cuenta que había hecho todo por ella. Mi papel en ese momento era mantenerme con la mente fría y empezar a jugar con distintos elementos de mi entorno, como si ella fuera conejita de laboratorio y yo fuera un científico que le inyectaba distintas sustancias para estudiar sus reacciones. Y así lo hice: empecé a salir de noche con mis amigos, dejé de ser tan tímido, no me preocupé por ocultar mis aventuras con otras señoritas. Yo sólo quería gustarle, que se arrepintiera de haberme dicho que no. Hice todo para conseguirlo, sin límites de ningún tipo, pero sabía exactamente lo que estaba haciendo. Y una tarde en mi casa, hablando como amigos (esa era la promesa), le conté sobre otras chicas y la descubrí expresando su oposición absoluta. Si les digo que estaba celosa es poco decir. Porque en realidad empezó a odiar a toda mujer que a mí me llamara la atención; me quería convencer de que ninguna de ellas valía la pena. Su mensaje subliminal: «prestame atención a mí». Me dí cuenta que el mensaje subliminal que me estaba mandando la Srta. A era el mismo que yo le estaba mandando a ella. Entonces supe que era el momento de reclamar el gran premio.
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VOLUMEN 2
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La dejé sentir celos por un tiempo y, cuando lo estimé conveniente, actué. Una ventaja invalorable con la que pude contar fue que vivía a media cuadra del liceo. Como les comenté en la primera parte, el liceo estaba realmente venido abajo y las faltas de los profesores eran un problema (?) frecuente. En las horas libres solíamos bajar la media cuadra y quedarnos conversando o tomando algo en mi casa porque en bachillerato nos tocaba obligatoriamente el horario de la tarde, de 16 a 20 hs. Al final supo tragarse su orgullo y admitir que las cosas habían cambiado en su forma de verme. Y en mi casa, en una de esas horas libres, nos besamos por primera vez.
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Así pasamos las últimas tardes de liceo. Se terminaron las clases, preparamos y aprobamos juntos los exámenes y le dimos fin a un 2007 de muchos cambios. Pero la cosa no funcionó bien por mucho tiempo, por cuestiones que hasta ahora me cuesta explicar. Para empezar, nunca le dijimos al mundo que éramos más que amigos, y fuimos novios en secreto por varios meses. En verano, yo me fui por mi parte a La Paloma con cuatro amigos más y ella se quedó en Rivera, con la mente cerca de explotar. En mis diez días en La Paloma, no estuve con otra chica (de hecho, empezó a dejar de coparme la idea de salir, y hasta lo escribí acá porque fue justo ese enero de 2008 que empecé el blog), ni era mi intención porque yo siempre la había querido a ella. Eso no pareció hacerle mucha diferencia. Cuando yo volví a Rivera, ella se fue con sus hermanos a otro balneario de Rocha. Y admito que no me quemé pensando en eso, ni siquiera me molestó. Pero fue la situación de pasar un verano distanciados que nos empezó a dejar insatisfechos, con ganas de más. Nos dimos cuenta que algo andaba mal. Para peor, un defecto que ambos tenemos es que pensamos demasiado algunas cosas; entonces empezamos a darle demasiadas vueltas al porqué lo nuestro no era perfecto si era lo que ambos queríamos. Y ahí, mis queridos lectores, empezó a irse todo a la mierda.
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Un mes después estuvimos otra vez juntos, pero yo estaba pasando personalmente por un momento complicado porque estaba estudiando para concursar por la beca a la excelencia en la Universidad Católica y tenía demasiado drama familiar en mi casa. Estaba en el medio de una tormenta enorme. Hasta que se acabó todo, de repente las cosas se me simplificaron y pude volver a Montevideo con todo lo que siempre había soñado. Al final, volví a mi ciudad de origen para quedarme. Ella también tenía planes de venir a Montevideo para hacer una carrera universitaria, pero yo me mudé un mes antes que ella, y ese fue otro mes que pasamos separados. Me acuerdo que la mañana antes de partir fui a su casa para verla un rato. El ómnibus salía al mediodía, o sea que fui a su casa como a las diez de la mañana. Yo conocía sus inseguridades y supe que era necesario decirle, antes de irme, que ella era mucho más importante para mí que los amigos que había hecho ese verano, porque también tenía celos de ellos. El tema es que la desperté sin querer, la Srta. A se molestó por eso y me acusó de haberla despertado para decirle algo insignificante (por supuesto, no me lo dijo de forma tan diplomática). Una señal muy mala, porque después de todo ¿qué mujer se molesta cuando su novio le dice que ella es más importante que sus amigos?
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Ese primer mes en Montevideo fue tedioso no sólo por estar sin ella sino porque las personas que estaban en mi apartamento se demoraron en entregarlo y esas primeras semanas las viví en lo de mi abuela, con toda la sobreprotección que eso implica. Empezamos a hablarnos mal. Y yo ya no quería estar con ella porque me había dado cuenta que no podía contar más con su cariño... pero la relación todavía estaba muy fresca en mi mente y todavía la quería mucho. El día de mi cumpleaños, 28 de Marzo, nos íbamos a re-encontrar. Ella ya había llegado a Montevideo hacía pocos días pero todavía no habíamos podido vernos. Esa noche empezó la fiesta y las horas empezaron a pasar, pero la Srta. A no llegaba. Empezamos a mandarnos mensajes y, tras una hora de inventarme una excusa atrás de otra, me dejó plantado. Traté de no pensar en eso cuando estaba con mis amigos, pero ya estaba claro: no podía contar más con la Srta. A como novia ni como amiga. Una relación se construye entre dos y es necesario que ambos se entreguen; cuando saltó a la vista que ella no estaba haciendo ningún esfuerzo por mantener viva la llama, entendí que cualquier esfuerzo que yo hiciera iba a ser en vano. Entonces actué en consecuencia.
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La mañana siguiente puse sus cosas en una cajita y se las mandé por el correo. Entre esas cosas estaba mi ejemplar de su libro favorito: El Principito [Saint-Exupéry]. En la primera hoja le anoté una cita de la página 93: "Es necesario proteger las lámparas; un golpe de viento puede apagarlas...".

20/07/09

Cuando fui a la premiere de Harry Potter

Se interrumpe la historia de la Srta. A porque no es la intención que invada el blog; no deja de ser algo del pasado. Hoy les voy a contar sobre un sueño más que se cumple para mí: el miércoles pasado fui al estreno mundial de Harry Potter y el Misterio del Príncipe. Me acuerdo que cuando era más chico miraba por la tele todas las personas que se juntaban para los estrenos anteriores y me sentía frustrado por vivir prácticamente en la punta opuesta del país. Pero bueno, la vida es lo más y acá estoy. No sólo fui el primero en sacar las entradas en Moviecenter una semana antes, sino que también fui de los primeros afortunados en ver la película entera. Lo que no pude hacer fue sacar fotos ese día (GRRR). Sí, tengo la teoría de que el Universo está conspirando para que yo no saque fotos. Sucede que ese día, my friend Rod tuvo problemas y llegó más o menos dos minutos antes de que abrieran la fila y todos empezáramos a correr hacia adentro a buscar un buen lugar. Por lo tanto, no pude dejar en ningún momento mi abrigo ni las bolsas del shopping para dedicarme a sacarle fotos a los pósters o a la cantidad interminable de fans que había. Estuve solito la hora y veinte de espera, hiperventilando en medio de tanta gente que hacía la fila conmigo. Y dos minutos antes, llegó Rod. Entramos, gracias a mi espera conseguimos los mejores lugares de la sala, y gozamos de principio a fin de esta gran entrega de Harry Potter. Le saqué una foto a la entrada para que comprueben que fuimos en la fecha del estreno. OK estoy traumado con esto de que el Universo no me quiere dejar sacar fotos. Por supuesto que ante tal evento no pude resistir las ganas de ir otra vez (créanme que esta ES la película del año). Después de todo, estoy de vacaciones. Así que esta noche la ví por segunda vez con Felipa! Y a penas pudimos sacarnos unas fotos con los pósters cuando vino una chica del personal de Moviecenter a decirme que no estaban permitidas las fotos dentro del cine (GRRRdos). Y bueno, ahora va mi review personal de la película. Lo escribo a parte para que no lo lean quienes todavía no tuvieron la oportunidad* de ir a verla.
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Mi review de Harry Potter y el Misterio del Príncipe
Si me pidieran que clasificara a esta película en un rango de una a cinco estrellas, le daría cuatro pero sólo porque me guardo las cinco estrellas para las dos últimas. La diferencia de esta película con la entrega anterior es que, además de la oscuridad, el riesgo y las pérdidas humanas que implica la batalla de la orden contra los mortífagos, también vemos episodios de amor, personajes nuevos, momentos muy graciosos y volvemos a ver quidditch. Es una película completa. En cuanto a lo que todos quieren saber, que es obviamente el romance entre Harry and Ginny, les puedo decir que dio lugar a momentos muy especiales. Fue realmente divertido ver la reacción de todos cuando, en bata, Ginny le pregunta a Harry si su hermano ya se acostó a dormir. También cuando, momentos antes, Ron se sienta entre los dos a comer pasteles de navidad y los deja en un silencio mortal. Pero si quieren acción, como yo, capaz que se decepcionan un poco: el tan esperado beso entre los dos no es más que un leve roce de labios en la sala de los requerimientos (me pregunto por qué al Vaticano le encantó esto). Pero bueno, nada que arruine la película. En cuanto al mejor amigo de Harry digamos que, en las palabras de su actor, "es un buen año para Ron: entra al equipo de quidditch, se consigue una novia..." [Rupert Grint en una entrevista de la avant-premiere en Londres]. Es hilarante verlo con su noviecita de tres meses, junto a Hermione y cuando toma por accidente una poción del amor que lo deja tarado. La rompe. En cuanto al final, a esa mítica muerte de Dumbledore por obra de Snape, a ese momento cuando todos odiamos a Snape porque todavía no conocíamos la historia completa, debo decir que me molestó un poco el hecho de que no hayan respetado más el libro. No por el momento concreto de su muerte, sino porque yo quería ver el funeral, quería ver más tristeza en el aire, quería más atención a la reacción de todos los personajes en el momento del canto del fénix (para los entendidos que conocen el libro). Pero bueno, en última instancia, esta es una película y nunca se podrá ser 100% fiel al libro: siempre habrán add-ups que, lo admito, la mayoría de las veces mejoran la historia o por lo menos nos hacen reír. Es así. No se puede ser tan dogmático como para esperar que hagan todo exactamente como lo dice el manual. Y todos suelen quejarse de esto pero, como siempre digo, criticar es fácil. Si me dieran a mí la "varita mágica" y me asignaran dirigir la película, no sé si podría hacer un mejor trabajo que ellos. Son genios todos. Actores, productores, editores, director, todos los involucrados... Y estoy muy contento con esta entrega.
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* A mis lectores de Argentina, que no son pocos: estoy realmente indignado con el aplazamiento del estreno de Harry Potter en su país. Me cuesta creer que yo ya fui al cine dos veces y ustedes todavía no han podido verla. Sé que están faltando algunas horas para el estreno así que les mando mis mejores deseos y que la disfruten mucho.

16/07/09

La historia de la Srta. A (primera parte)

Ese año empezamos a hablar por el simple hecho de sentarnos a un banco de distancia. Así empezó todo, de forma totalmente inocente. Teníamos un profesor de sociología que nos exigía demasiado, nos hacía temblar, nos desafiaba constantemente. Ella y yo teníamos en común que llevábamos un currículum impecable hasta ese momento y no íbamos a dejar que un profesor ensuciara eso. Entonces nos empezamos a juntar para estudiar para las pruebas de esa materia, probándonos a nosotros mismos y llegando a nuestro límite. Horas y horas de estudio que pasamos juntos... Nos hicimos amigos. Y cuando digo amigos, lo digo en serio. Por más historia que deba contarles, admito que al principio nunca me fijé en ella como más que mi amiga. Por no mencionar que nada entre nosotros iba a ser posible: yo todavía era obeso (sí, pesaba unos 150 kg) y ella tenía novio. La Srta. A, además de rubia, ojos verdes, cuerpo de modelo e inteligente, podía ser ingenua para algunas cosas. Se enamoró de otro rompecorazones antes de que yo me convirtiera en uno: su novio era el típico casanova de barrio que tenía un auto rojo y con dieciséis años ya había tenido nueve novias de las cuales la más "permanente" había durado seis meses. Se creía todos los versos qué él le decía, hasta que un buen día él decidió ser libre y dejarla. En ese momento la escuché y la vi sufrir el fin de la aventura con quien había sido su primer novio, ya que nos juntábamos todos los días para preparar los exámenes del liceo que, en esa época, eran obligatorios. Y así terminó el 2006. Nos había ido bien en los exámenes, había crecido una amistad. La noche de año nuevo la llamé para desearle lo mejor. Y hasta ahí todo estuvo bien. Hasta esa misma noche.
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Estábamos muy cerca y nos besábamos. Y estaba bueno. Me gustaba mucho. Me desperté sobresaltado, sin querer creer lo que acababa de soñar. «Es mi amiga, no puedo hacer eso», pensé. Pero obviamente, ese verano algo cambió. La imagen del sueño se empezó a repetir en mi mente; cada vez me resistía menos, cada vez me gustaba más. Fue uno de esos procesos que pasamos los hombres cuya línea de desarrollo suele ser inexplicable para las mujeres. Y la verdad es que ni yo, después de tanto tiempo, tengo forma racional de explicarlo. Éramos adolescentes... culpen a las hormonas. Empecé a llamarla demasiado, le regalé flores, todos los días escribía algo lindo sobre ella en un cuaderno que tenía... hasta le escribí una canción. Acá va el gesto de aplastarse la mano contra la frente, pensando «¿cómo pude ser tan idiota?» Bueno, el tema es que empezó el 2007 y noté cómo ella empezaba a evadirme. Tanto así que decidí terminar con el tema y decirle lo que sentía de frente, quizás cuando ya me había dado cuenta de que la cosa no iba a funcionar. Yo también era ingenuo porque no me había dado cuenta de algo que era obvio: OK ella ya no tenía novio, pero yo seguía pesando 150 kg. JAJA. La charla exhaustiva de tres horas fue una noche de otoño en su casa. Por supuesto, ella no entendía cómo podía ser que yo no tuviera claro la diferencia entre amigos y novios. Yo traté de justificarme diciendo que no fue fácil el proceso de darme cuenta que ella me gustaba. Pero no sirvió de nada, claramente. Esa noche prometimos ser amigos y nada más que amigos. Yo le prometí que nunca más me iba a fijar en ella de otra forma. Volví a mi casa triste, derrotado, buscando cambiar. No quería que me volviera a pasar lo mismo. Me convencí a mí mismo de esa promesa.
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En realidad, sólo por un momento me convencí a mí mismo de esa promesa. Cuando me dí cuenta de que, aún siendo mi amiga, yo no soportaría verla en los brazos de otro hombre, supe que yo no podía ser el gran perdedor de esa historia. No podía quedarme así, como un tarado, viendo cómo otro se la llevaba. Entonces le hice creer que estaba cumpliendo la promesa, cuando en realidad, esa misma noche puse en marcha un plan cuyo objetivo principal era dar vuelta la situación: hacer que yo le gustara a ella. El plan incluía, por supuesto, bajar todos los kilos que tenía de sobrepeso, empezar a salir de noche y dejar de ser tan inocente. El plan funcionó.

12/07/09

Prueba de hielo / prólogo a la Srta. A

Lectores, en este momento debo confesar que dudé mucho antes de decidir que voy a contar la historia de la Srta. A. Y no es por ustedes, por supuesto, sino por dos cosas a saber: primero, que esto no deja de ser blogger, un lugar donde uno pone sus palabras y sentimientos a disposición de todos; segundo, que esta no deja de ser una historia de mi vida privada, algo que en los últimos tiempos he aprendido a valorar mucho. Podría agregar también que un caballero no anda contando sobre sus andanzas con señoritas en su blog, y son testigos de que prácticamente nunca hablo de estas cosas públicamente. Pero, considerando que estoy escribiendo una novela por primera vez en la vida, tratando de ver cómo presentar los eventos en la vida del protagonista [que, en última instancia, me representa a mí mismo], y teniendo en cuenta que pienso incluír la historia de la Srta. A en la mencionada novela, decidí hacer una excepción. Es decir que van a leer algunas partes de mi novela en simultáneo mientras las voy escribiendo. Sepan que no hubo mayor prueba de hielo para mí que volver a abrir el baúl de los recuerdos y tratar de organizar en un esquema cómo les voy a contar esta larga historia sin aburrirlos, sobre todo cuando la última vez que abrí ese baúl tomé el impulso de volver a llamarla para que todo volviera a terminar mal. Pero pasé la prueba y acá estoy. Para divertirme un poco, voy a contar la historia de la manera más entretenida que pueda, como si se tratara de Kill Bill o algo parecido, porque no me quiero volver a poner triste. Y la foto que está abajo la saqué una noche de tormenta, hace unos cuatro días.
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"La mejor forma de salir de una tormenta es no entrar en ella"
Lic. Eduardo Mazzucchelli
Mi profesor de Administración de Personal del semestre pasado
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Muchos de ustedes pueden estar preguntándose de dónde sacó su nombre la Srta. A y por qué esta historia es tan trascendente. Su nombre por ahora eso no importa. Sólo importa que no la voy a llamar por su nombre real porque esto es una novela. En cuanto a la trascendencia de esta historia, la conocí a la Srta. A cuando ambos teníamos 16 años, allá por el 2006. Nos conocimos en el liceo, obviamente, en Rivera. Yo todavía vivía con mis padres, no sólo lejos de Montevideo sino también lejos de poder tener la vida de privilegios que ahora tengo. Era un liceo público totalmente venido abajo que, hablando de historia, lejos estaba de volver a ser el orgullo de la ciudad como lo había sido en sus días de esplendor. El tema es que en quinto año ya no nos obligaban a sentarnos por orden alfabético, por lo que pude abandonar el siempre malhablado fondo de la clase y sentarme donde quisiera. Entonces al frente fui yo: al banco más cercano a la mesa del profesor, ya que por esa época yo solía ser un sabelotodo insufrible. El tema es que en esa fila conocí a una compañera que sería la motivación de algunos de mis éxitos, la causa principal de algunos de mis errores y la culpable de un corazón roto. Era rubia, de ojos verdes, cuerpo de modelo y por encima inteligente. Como dice Diego E. Gualda, debí haberlo sospechado desde un principio.

08/07/09

Tomar decisiones y seguirlas

Los hombres tenemos algo y es que tendemos a caer en la joda de las mujeres que no nos sirven para más que una noche. That means trouble. Si lo recuerdan, ya hace varios meses declaré que quería tiempos tranquilos. La verdad es que ya estaba cansado de la joda: pasé todo un año, desde que me mudé a vivir solo, saliendo con quien quise y arrastrando una larga historia con una chica que conocí en el liceo. Empecé este año con la intención de calmarme y dedicarme a encontrar el verdadero amor porque créanme que me sentía vacío. Y cuando tomo una decisión, la sigo. Pero una vez casi me hice trampa a mí mismo.
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Una de las noches de corazón roto, por esas cosas de la vida, me acordé de Valentina, una chica con la que salí por un tiempo el año pasado. Podría contarles toda la historia de cómo nos conocimos pero lo que importa para esta vez es que la mina no me cerraba. Yo estaba flamante, empezando una carrera por la que había esperado mucho tiempo, becado en la Universidad Católica, viviendo solo en Montevideo. En resumen, la vida que siempre quise. Ella, a pesar de su inteligencia, estaba en el medio de una nebulosa, entre los parciales que perdía por boluda y su grupo de amigos que vinieron a Montevideo a perder el tiempo porque nunca decidieron qué hacer con sus vidas. En resumen, mejor no digo más. Está claro: la cosa entre nosotros no podía funcionar. Nos llevábamos bien pero, como les dije, la mina no me cerraba. Nos dejamos de ver cuando no nos pintó más estar juntos. Y hace unas semanas, quizás en mi momento más vulnerable, se me ocurrió llamarla para salir de nuevo.
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Por supuesto, me dí cuenta a tiempo de la trampa que me estaba haciendo. «Esta chica no es mi media naranja, no tenemos absolutamente nada que ver» pensé. «No la quiero. Este es uno de esos momentos en los que un caballero tiene que admitir su error, pedir perdón y retirarse». Pero claro, en el mundo real las cosas no son tan fáciles. No llegamos a vernos porque, así como la llamé para invitarla a salir, también la llamé para decirle la verdad. ¿Se imaginan el silencio que hubo cuando le dije que lo nuestro no tenía sentido porque, en realidad, no la quería? También le iba a pedir perdón por haberla llamado antes, pero para ese entonces ya me había cortado. No me importa. Ni lo lamento porque yo tomé una decisión y la voy a seguir. Si vos no respetás tu propia decisión, ¿quién lo va a hacer? Ser fiel a uno mismo es el primer paso antes de pedirle a los demás que también lo sean.
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OK, no era mi intención romper los esquemas de esta manera, pero yo soy de la teoría del band-aid. Mejor decir lo que sentís de frente y siendo directo, como arrancando una curita. Porque créanme que andar con vueltas por mucho tiempo hasta que la relación se desgasta es, a la larga, mucho más cansador y muchísimo más doloroso que arrancar la curita de una sola vez. Y si no me creen, les cuento la historia de la Srta. A.

05/07/09

Más fuerte que ayer

Se respira una nueva paz en mi apartamento. El jueves terminé las clases del primer semestre y hasta agosto sólo tengo que dedicarme a preparar un par de exámenes que debo dar porque logré la nota de exoneración para las demás materias. Si tengo que hacer un balance, diría que fue un semestre que me aportó mucho conocimiento pero, por algún motivo, no me gustó. Igual, eso es tema para otro día. Los dejé pendientes con el tema de la cámara de fotos, y el hecho es que ayer me llegó la nueva, con la cual ya hice los honores y ven arriba una de las primeras fotos [si prestan atención, con esta cámara saqué la primera foto en el mismo lugar donde saqué la última foto con la cámara perdida]. Y aunque consideren que a veces soy un poco exagerado, creo que esto podría tomarlo perfectamente como una metáfora de este período de corazón roto que decidí declarar terminado. La nueva cámara es exactamente igual a la que fue mi primera cámara pero, como era de esperarse, después de tal choque con la realidad, no la esperé con tanto entusiasmo como a la otra. Cuando la prendí y se abrieron las lentes, no hizo el mismo ruidito que hacía la otra. Por más que sea la misma marca, el mismo modelo, el mismo todo, yo me había enamorado del ruidito de la otra. Y esta hace un ruidito distinto. Llámenme detallista, no me importa. Les dije que era una metáfora. Son esas cosas pequeñas que te pasan una vez en la vida y no te pasan nunca más. No me siento mal. Ya estoy disfrutando de la cámara nueva, pero consciente de que nunca va a ser como la primera. También consciente de que todo lo que me pasó, para bien o para mal, me hizo más fuerte. En este corazón roto tuve que dejar ir a una chica que me gustaba mucho, pero ya no me importa. Ya conocí a otra chica, y estoy consciente de que no es como la chica anterior, pero me gusta mucho. Y lo más importante: no voy a volver a tropezarme con los mismos errores que cometí, ni voy a volver a perdonar los mismos errores de los demás. Porque soy más fuerte. Porque me dí cuenta de que, en algunas cosas, no existe el "todo o nada". Así que seguiré siendo buenito con mis afectos y seré el archienemigo de historieta de quienes prueben que se lo merecen.

01/07/09

Los bloggers

Mientras siguen esperando que suba contenido nuevo, llegó el momento de premiar a mis blogs preferidos: esos por los cuales no dejo de pasar una y otra vez, esos que son el claro reflejo de la personalidad genial que está por detrás de ellos. Me gustaría poder decir un poco más de cada uno, pero la verdad es que es difícil trasmitir cómo uno termina sintiendo afecto por una persona que está a miles de kilómetros, solamente por lo que escribe. Así que, sin más, acá va la lista de esos blogs que amo (va en orden alfabético para que no se peleen por el primer lugar :P).

Alicia's Own: una genial blogger argentina que vive en Londres y nos cuenta sobre sus travesías por el mundo, la vida londinense y sus pasiones. Sí, desde paseos por la capital inglesa hasta cómo cocinar escones; desde temas políticos hasta dedicatorias a sus mejores amigas. Para mí, su nombre es sinónimo de una mujer tan simpática y dulce como determinada y aventurera. Simplemente, Alice.
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From Buenos Aires: cómo hablar de Gonza. Este blogger fue uno de los primeros que cruzó el Río de la Plata virtual para comentar mis textos. A través de sus comentarios conocí a una persona brillante que, hablando de sus gustos personales, nos deslumbra a todos. Fue quizás el más responsable de mi proceso de volverme más consciente en cuanto a la moda. Un premio más que merecido para Gonza.
a
Life Is Bitchie: una chica que vive en Buenos Aires y escribe reflexiones que son geniales. Atenta y muy perspicaz para sus catorce añitos, Juli expresa su visión del mundo con la potencia y el dramatismo típicos de la adolescencia. No sólo me recuerda esa etapa con cariño sino que me sorprende con cada nuevo post, aunque no actualice muy seguido.
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Marc: uno de los primeros blogs que empecé a seguir, se trata de un blogger que, con un look nuevo por post, nos cuenta desde España sobre sus andanzas cotidianas. Luego de mucho tiempo siguiendo de cerca sus reflexiones, me preparo para saber qué va a pasar ahora que se está por mudar a Barcelona. Esto se está por poner aún más interesante...
a
Mauri: no sé cómo empezar a describirlo, porque la verdad es que compartimos mucho más cosas además del nombre. Nos ponemos a hablar (de todo, créanme que hablamos de todo) y de repente parece que no existiera la distancia entre Córdoba y Montevideo. Es único. Esa es la palabra.
a
Mundos-trota: sería un error definir a este blog con una nacionalidad porque la verdad es que este es, literalmente, un blog del mundo y para el mundo. Un post tras otro, Archi me lleva por el mundo contándome sobre lugares, experiencias, detalles, impresiones, y con unas fotos que son dignas de premios más serios que el mío. No hace mucho que lo sigo, pero créanme que no tuve que dudar para unirme al tour de Archi. Inolvidable.
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Rod: divertido, pegajoso, creativo. Así es como debo describir al blog de Rod, que muestra en cada post que es un chico que sabe divertirse pero que también sabe pensar. Y por encima ahora se va a Londres... just imagine!
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Todas Mis Ex: en el countdown para su boda, Pablo nos cuenta sobre todas las aventuras de su vida que no sólo incluyen mujeres atractivas: también hay historias de botellas rotas en los pasillos de un hotel, peleas en Brasil con escapada de la policía, secuestros, persecuciones y también, debo decirlo, sesiones de Spa. Señores y señoras, con ustedes, el James Bond de la era blogger.
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La imagen de arriba es para que los premiados copien y peguen, y que lo disfruten de verdad.

22/06/09

Malo de nuevo

Me cansé de quedar como un boludo por tratar de hacer las cosas bien. Sí, exactamente. Este fin de semana largo fue como una montaña rusa. Empezó bien porque vinieron mis padres y mi hermana Euge a visitarme a Montevideo. El viernes de noche teníamos una enorme reunión familiar en la casa de uno de mis tíos de acá, hasta ahí todo bien. Pero, cuando iba a encontrarme con todos, me dejé la cámara de fotos en el taxi. Sí, casi me muero. En seguida de bajar me di cuenta y llamé desesperado a la compañía diciendo lo que había perdido, el número del móvil y la dirección del viaje. Por supuesto, después de hacerme esperar en línea un buen tiempo, me dijeron que no estaba, que el coche había recogido otro pasajero y que seguramente esa otra persona la había robado. No sé si es verdad o si la cámara se la robó el conductor. Sólo sé que, de imaginarme a otra persona con mi cámara en sus manos, me daban ganas de cagarlo a piñas. Ahí estaba yo, en el medio de la reunión familiar donde todos se encuentran, se ponen al día, se ríen y gozan, absorbido en mis pensamientos, en completo duelo por la pérdida del mejor regalo de cumpleaños que pude haber tenido; preguntándome por qué la próxima persona que entró al taxi no hizo lo mismo que hubiera hecho yo, lo mismo que siempre hago cada vez que encuentro algo que no es mío. ¿Es tan difícil hacer las cosas bien? El dolor no me duró mucho porque, al día siguiente, ya me había encargado otra. Lo lamento, me fundiré el mes que viene, pero la cámara de fotos ya se transformó en una de esas cosas que, una vez que las tuviste, no podés volver al estado de no tenerlas. Eso sí, se perdió el cariño que tengo por la que fue mi primera cámara de fotos. Pero ¿qué otra cosa puedo hacer? Ya fue. El sábado paseamos en familia y los llevé a mis padres a un par de lugares que no conocían. El domingo se fueron y sentí un golpe terrible de soledad. Empecé a estudiar para los parciales que se vienen uno atrás de otro, todos entre esta semana y la que viene. Y de repente, en un ataque de honestidad, le escribí una carta a una chica especial porque nuestra relación terminó en nada. Cosas que eran importantes, que siempre me guardé sin saber por qué, cosas como "todavía pienso un poquito en tí antes de dormirme". Y no me arrepiento para nada, porque fui completamente honesto. Necesitaba decirlo. Así que ya no me importa nada. No voy a ser tan egoísta como para atribuirme la tarea del Universo y tratar de andar por el mundo haciendo balances de lo que está bien y lo que está mal. Si algún día me subo a un taxi y encuentro una cámara de fotos, la vendo en mercado libre. Y si algún día me vuelvo a ver con esta chica, la cago a puteadas tanto como se lo merece por haberme hecho sentir tan estúpido y después la beso hasta cansarme. Lo dije: ya basta de quedar como un boludo por tratar de hacer las cosas bien. Se acabó. A partir de hoy, vuelvo a ser malo.
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La foto de este post fue la última que saqué con mi primera cámara de fotos : ( donde sea que esté, que esté en buenas manos. Y por favor, que no sean las manos de un flogger.

17/06/09

Caro - Personalidad del mes

Como toda leyenda de grandes diosas, ella perdió sus apellidos y adoptó más de un nombre. Muchos la conocen simplemente como "rubia"; otros se refieren a ella como "darling" o "licenciada". Pero la verdadera esencia de Anne Caroline no está en su típico nombre inglés sino en el aura de yo-soy-rubia-y-lo-controlo-todo que desprende permanentemente. Ella está casada con el rock and roll. Yo soy uno de los mortales afortunados que tuvieron la chance de conocerla. Ella sale de un clásico grupo adolescente que se formó y consolidó en el colegio Teresiano (entre los otros miembros estaban Euge mi hermana y Felcho, a quienes ya conocieron por acá); pero, con el tiempo, los caminos se separaron y en la actualidad las afinidades que se mantienen no sólo son dispares; también son inestables. "De todas las peleas que hubo, yo fui la única que no me quemé la cabeza, no me porté como una inmadura", dice caminando impecable entre los exhibidores de Zara. Es el día anterior a su cumpleaños y la rubia está con tiempo apretado: mañana tiene que estar en Rivera para celebrarlo con sus amigos de allá, pero no parece estar alterada. Como si su sola presencia no lo dejara clarísimo, lo dice expresamente: "Soy la única que no le importa lo que digan. No vivo para los demás". He tenido la chance de registrar algunos eventos que hicieron quedar en la historia a sus doradas cabelleras. El último: su ataque despiadado contra un sofá indefenso [ver video en facebook]. Quizás por todas esas razones es que, este año, la reconozco como una de las personalidades destacadas que está por detrás de Montevideo Blogger.

10/06/09

La noche en el bosque

"Mauricio denota una actitud cambiante según sus propios valores e intereses. Puede ser muy considerado, flexible y hasta muy sensible con las dificultades de los demás; pero también puede ser todo lo contrario. Se caracteriza por la desmedida energía y entusiasmo frente a las situaciones de su vida. Vive sus acciones con gran intensidad, autoestima y auto-confianza en sus propias decisiones, pero tiene dificultad para establecer relaciones duraderas"*. El psicólogo me mira mientras lee con énfasis el primer resultado que han arrojado sobre la mesa el pasar de nuestras primeras cuatro sesiones y un par de evaluaciones técnicas. Yo me pregunto cómo mierda hizo para descubrir, con una pruebita de quinientas preguntas aparentemente azarosas, lo que a mí me llevó una vida darme cuenta. En fin, no lo olvidemos: la psicología es una ciencia. ¿Se acuerdan de Kill Bill? OK, pero no por las cabezas rodantes tras chorros de sangre monumentales. No. Por la filosofía que había por detrás de esa obra maestra de Tarantino. "La venganza nunca es una línea recta. Es un bosque. Es fácil perder el camino, olvidar por dónde has entrado..." [Hanzo en Kill Bill vol.1] ¿Y si cambiamos "la venganza" por "el cambio"? ¿No tiene total sentido? Yo creo que sí. Y creo que la noche ha llegado al bosque de los cambios que estoy enfrentando ahora. Se viene la parte más difícil. Regreso a la pieza donde tenemos nuestras sesiones. El psicólogo me habla desde el otro lado del escritorio. Me dice que debería dejar de buscar la perfección en todo. Lo que él no sabe es que yo recurrí a él porque, justamente, estoy buscando la perfección. La mía. Yo creo en la perfección. Para explicar esto, una vez más hago referencia a Madonna. Ella nos cuenta que la perfección del ser humano en realidad ya existe; nuestro trabajo consiste únicamente en levantar los velos que nos hacen pensar lo contrario. No debemos crear algo de la nada: sólo debemos revelar algo que ya está allí [I'm going to tell you a secret, 2005]. A mí me gusta mucho esa idea. Me agrada pensar que, en algún punto de mí, está todo resuelto. En el fondo, nada de lo que he pasado en la vida me quitó la perfección, porque es auténticamente mía. Como cada uno tiene la suya. Y que, en algún momento, las cosas van a volver a simplificarse. Cuando estén levantados todos los velos, cuando esté terminado el camino del auto-descubrimiento. En qué consiste cada uno de esos pasos, no lo sé. Todavía no lo sé. Estoy trabajando en eso.
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* cité las palabras del psicólogo sin temor a equivocarme porque le pedí para quedarme con una copia de las conclusiones, obviamente.

06/06/09

Blogs que se hacen libros

En otro de mis paseos por las librerías me encontré frente a los ejemplares recién lanzados de Hablalo Con Mi Abogado. Por supuesto, como se lo prometí a su autor vía blogger, lo compré y acá lo tengo, en mis manos. La novela de Esteban Q fue una historia que realmente trascendió. No sólo la empecé a seguir el año pasado cuando a penas había empezado, sino que me mantuvo pendiente en todo momento. Me acuerdo haberle dicho a mi madre, una de las veces que la visité: "mirá mamá, este blog es de un argentino que se divorció de una histérica y va contando en cada post anécdotas de todos los días, porque la mina está loca y le hace la vida imposible". También tuve que explicarle a mi mamá lo que es un post, pero ese es otro tema. Teniendo el libro en mis manos, pienso que jamás me pasó esto de haber comprado un libro que en realidad ya lo leí. Pero les aviso que tiene un final inesperado que vale la pena. Aunque obviamente, el libro no sirve sólo para leer el final sino para tener para siempre en la biblioteca la historia de Esteban Q antes de que desaparezca de Internet. Así que tengo conmigo una historia más de un blog que se hizo libro. Y todo esto viene a que, como les conté, yo también estoy escribiendo mi propia novela (que ya aclaré pero repito: no es un libro con los posts de este blog, sino una historia completamente nueva de lo que está por detrás y a penas pueden ver). Entonces, este libro en mis manos tiene un significado más: inspiración. Yo quiero que algún día ustedes tengan mi novela en sus manos.

01/06/09

Mi primer vuelo en avión

OK so ya conocen a mi primo guión amigo Juan Manuel porque fue uno de los cinco en ser nombrados personalidad del mes 2008 (recuérdenlo acá); bueno, resulta que se recibió de piloto privado en abril y teníamos una promesa pendiente. Fue una vez por chat, creo que en 2007, cuando yo todavía no había vuelto a Montevideo, y créanme que fue más o menos así:
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Mauricio dice:
Cuando te recibas me vas a dejar volar contigo.
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Juan Manuel dice (su respuesta, característica):
Todos mis amigos me dicen lo mismo pero vamos a ver cuántos se animan cuando me reciba.
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Mauricio dice (mi respuesta, también característica):
OK provocame. Conmigo funciona.
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No sé si él se acuerda de esto, pero yo sí, obvio. Y como dos años después, guess what. La promesa se cumplió la fría y ventosa tarde del domingo pasado en el cielo de Montevideo. Sólo les puedo decir que fue impresionante. Espectacular. Nos subimos cuatro a un avión pequeño, hicimos un trayecto desde el Aeropuerto de Carrasco hacia Melilla por tierra y luego volvimos sobrevolando el Río de la Plata. Las imágenes son imposibles de borrar. Sentir el motor cuando se prende, el despegue, empezar a ver el paisaje cada vez más completo y las casitas cada vez más chicas. Ver Montevideo desde arriba, con la puesta de sol. ¡Wow! Hubo dos tipos de turbulencias: las de verdad y las generadas por Juan para hacernos cagar un poco. Pero la verdad, lo admito, no me sentí nervioso (capaz que el subconsciente me preparó por dos años para el día de cumplir la promesa, ni idea). Sólo sé que me pareció natural, y que di un paso fundamental para entender la carrera que eligió mi primo; esto es, darme cuenta de por qué le gusta tanto hacer lo que hace. Seguramente las personas que le han dicho que es una mala carrera, o que es muy complicada, o demasiado riesgosa, nunca se subieron a un avión con él. Fue una experiencia inolvidable ya que, como saben, jamás me había subido a un avión en mi vida. Recuerden que hace relativamente poco que volví a Montevideo, por lo tanto, hace relativamente poco que mi vida es un mundo de oportunidades. Ya me imagino contándole a mis hijos que mi primer vuelo fue con Juan. El vuelo del domingo fue de ese tipo de experiencias que te sacan del momento puntual que estás pasando, como esta etapa de fuerte revisión psicológica, y te hacen recordar que en la vida hay cosas demasiado perfectas como para perdérselas.
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P.D.: Esta semana cuelgo fotos y videos en la página de facebook de Montevideo Blogger para que todos puedan ver Montevideo desde arriba.
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P.D.II: Juan Manuel sigue juntando horas de vuelo para continuar su carrera hasta ser piloto comercial. Todavía no surgió una promesa para ese segundo vuelo inaugural, pero no va a demorar mucho en suceder.

23/05/09

Música para los tiempos tranquilos

Esta es una de las veces que vengo a escribirles sin una idea en concreto. Así que hablemos de música, que es siempre una enorme fuente de inspiración y energía. Pero esta vez no nos vamos a bailar a Ibiza. En realidad, vengo a hablarles de música para los tiempos tranquilos, que son los que yo estoy pasando en esta parte del año. Más específicamente, el álbum más reciente de Dido, esta genial cantante inglesa con ascendencia francesa que ha sido una constante en mi repertorio. Comparativamente con sus trabajos anteriores, Safe Trip Home (2008) es un álbum mucho más profundo tanto en letras como en cuanto a la música. Hay una instrumentalización mucho más completa, perfectamente coordinada; si lo escuchás acostado en la cama, te podés dormir con la melodía. En las letras hay mucho dolor, una total sensación de pérdida, y la necesidad de abandonar algunas cosas de la vida. Pero están escritas de una forma tan poética que esas sensaciones llegan a pasar desapercibidas y la suavidad de las canciones nos hace olvidar de todo el dolor que pretenden expresar. En lo personal, creo que lanzar como primer single a la apertura de la obra, "Don't Believe In Love", fue un error. La canción no habla de todo el álbum y ni siquiera es uno de sus mejores momentos. Las canciones que hacen de Safe Trip Home una obra maestra son, a mi entender, "Grafton Street", "Look No Further", "Northern Skies" y "Burning Love". Se invocan paisajes de varios tipos que, creo yo, hacen de esta una obra muy completa en imágenes. Es más: en un reciente proyecto, Dido llamó a varios directores a filmar videos para cada una de las canciones de este álbum, y cada uno de ellos se inspiró en sensaciones distintas pero convergentes. Los videos se pueden ver en su página web oficial, aunque también están en YouTube. Si aún no han escuchado lo más reciente de esta cantante, les recomiendo totalmente que lo hagan. No se van a arrepentir.

18/05/09

Juguemos al Twister en mi alfombra negra

Cuando invento títulos como este me siento el Charly García del Siglo XXI. JAJAJA. Bueno, empecemos. Emm, esta semana se viene abajo el primer pedazo de techo. Lectores, debo decirles que ya se me ocurrió un comienzo para el libro que les comenté, por lo cual no voy a necesitar contar con la creatividad de ustedes para esta instancia. Aunque no descarto recurrir a ustedes más adelante, porque esta historia tiene para quedarse acá un tiempo. El sábado en una tarde gris de esas que no querés salir de la cama, me di cuenta que no tenía ningún sentido empezar una historia escribiendo lo que en este momento no estoy sintiendo. Así que tomé el super-cuaderno que me compré hace un mes y titulé Rompecorazones (con el dibujo de un corazón roto como el de la foto del post anterior) y, descartando toda posibilidad de empezar contando mi historia de vida, empecé a contar cómo me sentía en ese mismo momento. "Así han sido los últimos fines de semana para el rompecorazones: pasa por momentos de total apatía en los que nada le importa, se siente como el chico que tuvo que pasar por demasiados desafíos en la vida y sólo encontró la manera de salirse con la suya; y por momentos se siente mal, aturdido, único responsable de estar donde ahora está." [Primer extracto oficial de Rompecorazones, Yo Mismo, 2010]. Está todo relacionado con dos dos posts anteriores, por supuesto. Ya les dije que el libro no se iba a tratar sobre este blog ni sobre cosas que no escribí para el blog. A parte de eso, también volví a pintar. Sí, rescaté pasteles viejos, me compré otros nuevos, un bloc de hojas enormes y retomé esta actividad que cuando era pequeño me gustaba tanto. Puede que eso forme parte de reconstruir el puzzle y llenar el espacio de algunas piezas que estaban faltando. Lo que sé es que ya estuve lo más abajo que podía estar, y lo bueno de cuando llegás a ese lugar es que ya no podés caer más. Lo único que podés hacer es levantarte: cuando no tenés nada para perder, tenés todo para ganar. A veces no sé si escribo demasiado acá, como si buscara un psicólogo detrás de la pantalla (?). Pero bueno, es lo que me sale. Este blog siempre ha sido un pensamiento en voz alta.
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P.D.: No sé si se dieron cuenta de que, ya de paso, les revelé el título del libro misterioso. Los estoy compensando demasiado bien por haberlos mantenido en espera eehh. Adiós.

12/05/09

El corazón roto del rompecorazones

¡¡AAAAGGRRRR!! La verdad es que odio admitir que perdí el control de la situación. Las paredes se me cerraron, el aire se me llenó de veneno y estoy tratando de volver a respirar. Las cosas fueron pasando; incluso compartí con ustedes algunas de ellas. Y ahora es fácil mirar hacia atrás y decir "era evidente que iba a terminar acá otra vez", pero en el camino hay cosas que no se ven. Hace años escribí que cuando estás feliz, estás como caminando bajo el sol, y la luz que tanto te llena de energía es la misma que te encandila. Cuando pasás a una parte de sombra, ves mejor algunas cosas. Esas cosas que ahora veo mejor son la brecha que me separa de ser todo lo que yo quiero ser. Pasa cuando entrás a un plano nuevo por una puerta que sólo vos conoces y por la cual sólo podés pasar vos. Lo primero que sentís es soledad. Lo segundo es un terremoto de cuestionamientos: ¿por qué estoy acá? ¿No eran mejores las cosas de otra manera? ¿Quién es el que está equivocado ahora? Sí, esta vez se trata de una crisis profunda. Empezó la etapa de corazón roto. Pero no soy de los que lloran. La vida me ha enseñado cómo reaccionar porque, si miro hacia atrás veo que, por muchos años antes de la vuelta a Montevideo, mi vida fue una sucesión constante de decepciones. Lo primero que hago cuando me doy cuenta que la situación no puede evitarse más es analizar la brecha: qué me separa de la perfección. Hago una lista mental de esas cosas y planeo cómo atacarlas. Sé que el cambio es una de las grandes palabras que me definen, y sé como realizarlo. Esta vez va a ser difícil, realmente veo que estoy complicado. Lo que me alivia es saber que empecé a sentir mucha paz, cosa que se siente cuando dejás atrás la puerta y un cambio realmente está por empezar. No hay más discusiones, no hay más cosas que quedaron sin decir. Ya se sabe lo que hay que hacer, cuándo hacerlo y cómo. Históricamente veo que fue en mis épocas de crisis que alcancé mis logros más preciados (entre ellos, la beca en la Universidad Católica, que me permitió volver a Montevideo), que aprendí cosas invalorables (de esas que no pueden enseñarse) y que crecí sin límites. O sea que cuando digo que empezó la etapa de corazón roto, estoy diciendo que empezó el período en el cual todos los que me rodean van a tener que empezar a cuidarse, porque estoy por tirar el techo abajo. Y lo digo en el amplio sentido de la palabra.

08/05/09

Lo que se viene

OK si quieren pueden culparme por hacer un post comercial, pero ya saben que a mí no me importa. Aguante la auto-promoción. Lo de hoy es sólo para avisarles los proyectos que se concretaron para este 2009, para hacerles saber de qué vamos a estar hablando a lo largo del año. Y ya los tuve esperando demasiado con algunas cosas, mis queridos lectores, así que acá va, sin más anticipación:
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Montevideo Live Down Under: sí, como si se tratara de un show. Cuando me compré la cámara por mis 19 años, varios de ustedes me pidieron que les mostrara la ciudad en fotos. Así que allá vamos. Este proyecto consiste en un tour por los lugares más destacados de la capital, con varias fotos, mapas, referencias y detalles. A esto se suma Felipa! y todavía estamos considerando si lo hacemos acá mismo o si abrimos un blog paralelo para lo que se refiere a esto. Está programado para empezar en Junio.
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El libro del blog: sí, este tema ya está medio trillado pero yo quiero hacer algo diferente. El libro de Montevideo Blogger no va a llevar su mismo nombre, no va a tener posts publicados ni posts que no se publicaron. No va a adherir a ninguna tribu urbana. Haría todo eso pero no quiero que me comparen con Cumbio (buAJAJAJA). Entonces decidí darle una vuelta de 180 grados al proyecto que tenía para el libro de este blog. Ya tengo las ideas del desarrollo, pero no se me ocurre un comienzo. Así que voy a recurrir a mis lectores para crear el prólogo entre todos. Vayan pensando en ideas que ya se vienen las bases del concurso... Este mismo mes ya les contaré más al respecto.
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Regresa la sección "personalidad del mes": los lectores realmente atentos se habrán dado cuenta que hace un par de posts les tiré una pista de que esto estaba por volver. Y sí, acá estamos de nuevo. Una sección para que conozcan a cinco personas que este año están por detrás de Montevideo Blogger. Todavía estoy terminando la producción, pero empieza en cualquier momento.
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La empresa misteriosa: Sé que los dejé totalmente colgados con este tema pero es que los plazos se han extendido bastante. A principio de año pensaba tener todo pronto para julio pero, no sólo por cuestiones del proyecto sino también del mercado, decidí postergarlo hacia diciembre. Prometo que más adelante tendrán detalles acerca de qué se trata todo esto, pero no piensen que abandoné (para que me crean, les voy a ir dando noticias).
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So there u have it. Ideas, satisfacciones, puteadas, frustraciones, dejen todo lo que quieran. Para eso están los comentarios. Express yourself.

04/05/09

Bloggers viajan juntos

Sí, un fin de semana más que viajé, y esta vez a La Paloma. Y esta vez me acompañó Felipa! (sí la del blog), aunque no la van a ver mucho en las fotos porque tiene miedito escénico. Este fin de semana largo no era cualquiera y por eso lo teníamos que aprovechar bien. Aunque no nos quedó otra que sacarle el máximo provecho al sábado y al domingo porque, como ninguno de los dos tiene auto, tuvimos que fumarnos el viernes en Montevideo porque ese día no salen ómnibus de ningún lado (y el jueves de noche yo tenía un parcial al cual no podía faltar). El sábado de mañana llegamos, dejamos todo en la casa y nos fuimos a la playa a sentarnos en la arena y escuchar música. Al mediodía almorzamos unos sandwitches improvizados y de postre, como jamás puede faltar en La Paloma, un helado de la Popi, la heladería artesanal local que abre los 365 días del año y, curiosamente, supera todo helado que yo haya probado en los lugares del mundo que he visitado. A la hora de la siesta nos acostamos a hojear revistas que nos compramos para el viaje. Cuando subimos al faro aproveché para mostrarle a mi compañera la historia que me une con el balneario ya que, como ya les conté una vez, mi tatarabuelo fue el primer farero del Cabo Santa María y dentro del lugar hay cosas hechas por él y fotos antiguas de mi familia. Y ni hablar de cómo nos partimos la boca con todas las "porquerías" que comimos pero bueno, cada tanto se puede... El cansancio del primer día nos hizo dormir toda la mañana del segundo día y por la tarde sólo hicimos playa y compramos ropa (ni en La Paloma escapamos a eso). A la vuelta nos despedimos los dos sin concebir que todo esto empezó por blogger. Sí, por acá. Por donde ninguno de los dos pensó que iba a conocer a alguien tan relevante en la vida del otro. Hace medio año no sabíamos de nuestra mutua existencia y ahora ya andamos viajando juntos. Qué extraño, ¿no? Vaya uno a saber en qué acaban los comentarios bajo una entrada...

27/04/09

En mi salsa

Acabo de volver de un fin de semana en Rivera, visitando a la parte de mi familia que se encuentra por esos lares y un par de amigas. Hacía meses que no veía a mis padres, así que fue bueno reencontrarse; conocí el novel hogar de uno de mis tíos [en la foto: el familiar en cuestión y yo con la ciudad de fondo, vista desde su piso nuevo]; tuvimos una cena con la Licenciada (♥) y sacamos fotos copadas porque somos floggers JAJAJAJ no mentira; pude ver cómo avanza mi hermana en el liceo y se acerca cada vez más a su carrera mientras se convierte en una genia de las láminas de dibujo; hasta pude tener un momento vergonzoso con Fefi, una chica adorable de la que ya les contaré. Fue una distracción enorme para descansar de la semana pasada que me dejó agotado. Por supuesto, lo que tienen los viajes es que ahora vuelvo y ya es lunes de mañana y ni siquiera dormí bien. Ya me acostaré un par de horas hasta recuperar el sueño pero no puedo llegar y tirar todo sin por lo menos organizarme mentalmente. Soy así. Ahora que mas o menos me hice el esquema para otra semana más de pruebas parciales que aún no es la última, para prepararme para otro viaje más el próximo fin de semana (sorpresa sorpresa que también se nos viene Felipa!) para retomar con los amigos de acá y tratar de seguir superando algunas inconsecuencias emocionales que me atormentan por estos días, puedo empezar tranquilo. Además porque ya me di cuenta de que tuve un comienzo de año a los saltos y así anduve hasta ahora, partiéndome la mente para entender todo. Pero ahora, por más que nada se haga menos complejo, al fin siento que estoy en mi salsa. Ya no tengo que hacer demasiado esfuerzo por entender pavadas y puedo concentrarme en lo que realmente es importante. Paradójicamente, a la vuelta de un viaje de distracción.

21/04/09

Cómo me visto para ir a la Universidad

Bueno gente, ya vamos por la mitad con la sección de "cómo me visto..." propuesta por un lector atento de Buenos Aires. Nos quedan algunos looks más por venir, y le ha llegado el turno a lo que ya es más formal: nada más y nada menos que la actividad de la Universidad, de lunes a viernes de 18:30 a 22:30. Por supuesto, antes de empezar y como siempre, les aviso que este no es el único look: de hecho, tengo muchos más que me encantaría mostrarles (sólo elegí este porque me venía bien para el momento de sacar la foto). Pero allá vamos. Como deben saber, vestirse para el trabajo o la Universidad no es lo más cómodo ni lo más variado, por eso creo que siempre van a tener la prioridad esas prendas que sirven para más de una ocasión (presentar un trabajo, asistir a una clase, pasar por la biblioteca), que podemos "repetir" en bases regulares sin aburrir (porque es imposible armar looks para los 365 días del año), y saber hacerlo siempre de una forma nueva, como si fuera la primera vez. En dos palabras: versatilidad y creatividad. Ya que el estilo jamás debe ser sacrificado y, en este caso, debemos sacrificar la comodidad, apostemos a estas dos primas. En la foto pueden ver de dónde salen las prendas, con una acotación importante: increíble que se pueda armar un look con marcas tan distintas (no me di cuenta de esto hasta que las anoté). Y el calzado ya lo conocen de un post anterior, que combina perfecto para este look. Lectores, he cumplido una vez más con la propuesta de ustedes. Espero que les haya gustado y ya me voy porque justo hoy tengo, no solo una prueba parcial sino una ceremonia en el Aula Magna porque asume un Rector nuevo. God save the Universidad Católica.

15/04/09

Día Internacional Blogger de la Moda Masculina

¡Esta semana es para la moda! Ya basta de hablar de otras cosas, esta semana no los voy a hacer leer sobre cosas personales. Para empezar, les digo a todos feliz día internacional blogger de la moda masculina, así decretado por Lorentzo. La consigna era hacer un post sobre moda masculina, y desde Montevideo va mi colaboración. Este lookete que armé con un poco de todo es, lo admito, lo mejor que me he vestido para el invierno. Sí gente, tengo menos de un año de experiencia en vestirme bien y acá posteo orgulloso un look muy especial que dejé reservado para esta fecha. Después de los desastres cometidos el año pasado, me dí cuenta de que era necesaria una seria reivindicación de mi parte. Creo que a todos en algún punto nos ha pasado lo mismo. Una vez que empezás a tener conciencia de moda y aprendés a vestirte bien, mirás hacia atrás con horror y no entendés en qué estabas pensando cuando te pusiste tal o cual prenda. Si me preguntan qué tuvo que ver con mi aprendizaje, les diría que básicamente empezar a observar con detenimiento a las personas que considero que se visten bien, tanto las que conozco como las que están en las revistas. También, por supuesto, me dediqué el verano entero a estudiar cada ejemplar de GQ que llegó a mis manos. La ayuda de algunos bloggers no ha sido nada despreciable, porque lo que tiene Internet es que te hace salir del estilo de tu propio país y pensar outside the box. Entre ellos no puedo dejar de mencionar a Go!nza y a Lorentzo, dos capos de la moda masculina. Y así fue que cuando empezaron las clases y volví a la Universidad, todos se dieron cuenta que en el verano algo cambió. Y eso se sintió espectacularmente bien. ¿Cómo es la historia de ustedes? ¿Cuándo empezaron a tener conciencia de la moda? Cuéntenme...